Puerto Vallarta, Jalisco. A 19 de Enero del 2017

 

Terrorismo
Adolescente

 
 
 

Se desata la psicosis por sectas juveniles…

 
 
 

Por: Héctor Colín

Puerto Vallarta, Jalisco.- La mañana de ayer, un joven adolescente de apenas 15 años de edad sacó de su mochila un arma de fuego con la que atacó a su maestra y a dos de sus compañeros, disparándoles en la cabeza para luego volarse la propia frente al resto del grupo que huyó aterrada del aula. La nación entera se despertó con una patada en la nuca al enterarse de la noticia, los jóvenes mexicanos han asumido una postura rebelde, violenta y mortal en contra de todo, dentro de los círculos sociales se han tejido redes de terrorismo en las que se conspira contra la sociedad que a decir de ellos, los reprime.
Federico Guevara, el atacante del colegio de Monterrey formaba parte de una legión denominada Holk, misma que protagonizó un ataque cibernético en el 2015 y que está conformada por un nutrido grupo de jóvenes que esconden en su mayoría la identidad de sus comentarios y afrentas a la sociedad, una secta, pues. Los mismos, viralizaron el hashtag #SaqueaunWalmart, el cual, según la policía cibernética mexicana, fue el responsable de la desinformación que generó psicosis en la población durante los actos de rapiña de los primeros días de enero.

No son los Únicos

De acuerdo a la información proporcionada por la propia Policía Cibernética, esta secta se disputa el puesto como el grupo “Troll” más polémico contra “Secta 100 tififka”, “Seguidores de la Grasa”, “Secta Mantequilla” o “Clan Iluminati”, creando así una red de terrorismo dedicada exclusivamente al sabotaje, la desinformación y la violencia en todos los sectores de la sociedad.

El Plan

Federico se tomó el tiempo de planear el ataque, anticipándose a alcanzar el reconocimiento de parte de los miembros de su secta, compartiendo fotografías en las que mostraba el arma que usaría en contra de sus compañeros del colegio Americano, avisándole a algunos de sus compañeros de clase y advirtiendo a todos se la masacre de ayer. Nadie hizo caso y el día se adornó de sentimientos contrastados, de la condena al reconocimiento a su valor.
Hace algunas semanas, durante el programa de Radio al que estoy invitado todos los viernes en la KeBuena, hablaba de los jóvenes y su actitud mediocre y displicente, peligrosamente violenta, en mis comentarios utilicé palabras que espantaron a la audiencia pero que definían perfectamente la actitud que ahora demostró ese sector descuidado de la sociedad y quienes se han convertido en el deprimente y peligroso futuro de México.
Los jóvenes no han sido abandonados, sino sobreprotegidos, mal informados, mal educados y mal acostumbrados, por lo que se han revelado de la peor manera y se estarán pagando las consecuencias de esa falta de compromiso con la crianza de los nuevos mexicanos.

La oleada de violencia presentó su primer acto.

¿A quién culpamos?

Las reacciones de los adultos invadieron las redes de manera ridícula, argumentando algunos que la culpa la tiene el gobierno y su pésima educación, convirtiéndose en la burla del resto.
Los que se dicen medios de comunicación se dedicaron a compartir la video grabación del ataque que salió de una cámara de vigilancia dentro del aula del colegio y se hizo viral como un ejemplo, bueno o malo, dependerá de cada psique.
En Puerto Vallarta, hace un par de años se implementó un programa en el que la policía municipal arribaría a las escuelas a revisar las mochilas de los alumnos con la finalidad de evitar estos casos, detectando drogas, armas y tendencias violentas de parte de personas que no alcanzan ni siquiera los quince años de edad; los padres de familia se manifestaron en contra, argumentando que lo consideraban un abuso, una invasión a la privacidad y un ataque a la libertad de los estudiantes y se tuvo que detener el operativo.
Los padres de familia, como ya lo dije, han sobre protegido a sus hijos, al grado de hacerlos sentir únicos y poco valorados al mismo tiempo, ocasionando una tendencia de mediocridad y peligrosa rebelión para la nación.
Hoy, la realidad es que nadie sabe qué es lo que se discute y planea dentro de esos oscuros y cerrados círculos que han creados los jóvenes para fortalecer sus sectas y enfrentar a la sociedad con actos violentos de terrorismo. Los jóvenes están podridos.