• Adolfo Torres

Cumple el Primer Siglo La Iglesia de Guadalupe

La fundación de lo que con el tiempo sería considerado como Puerto Vallarta se dio el 12 de diciembre de 1851...



Denominándose como Las Peñas de Santa María de Guadalupe, municipio de Talpa de Allende, donde posteriormente se erigió la parroquia de Las Peñas, cuando el territorio del poblado pertenecía ya al recién creado Municipio de Puerto Vallarta y a la Diócesis de Tepic.



Las Peñas se encontraba aislado casi por completo, ya que las únicas comunicaciones existentes eran la vía marítima y los caminos de herradura por tierra, los cuales eran muy inseguros, por el acecho constante de los aborígenes; en consecuencia, los feligreses no contaban con el auxilio espiritual de un sacerdote.

Rezaban lo que a cada quien le habían enseñado en su casa durante la niñez y por supuesto, el rezo del Rosario por las noches.



…La población ya era como de mil quinientas almas, y Doña Isabel Padilla decidió hacer un viaje a caballo, rumbo a San Sebastián, en busca de un sacerdote. Así es que, el día 18 de febrero de 1881, salió con dos señoras y 14 hombres custodiándolas.



Al mes regresaron con la promesa de que vendría el sacerdote.

Los terrenos en donde estaba asentada la población de Las Peñas pertenecían a la compañía Unión en Cuale, puesto que el 25 de febrero de 1858 en el gobierno de Don Benito Juárez García, se le expidió título de propiedad por 37,363-17-55 hectáreas.


El 28 de diciembre de ese mismo año, bajo el gobierno del General Don Ignacio Comonfort, se le expidió un nuevo título por 19,311-71-00, para consolidar a su favor las 56,674-88-55 hectáreas, superficie en la que se encuentra comprendida buena parte del territorio del municipio de Puerto Vallarta.

Esa fue la razón por la que Don Guadalupe Sánchez Torres acudió en representación de la feligresía ante la Unión, con el propósito de conseguir un terreno en el centro del poblado para la construcción del templo.


…Al fin lograron sus ansias los del Puerto de Las Peñas de Santa María de Guadalupe, pues el día 27 de marzo de 1883, a las nueve de la noche, llegó el sacerdote Don Sabino Viruete, a quien, con grandes demostraciones de júbilo, y quema de pólvora, lo instalaron en el jacalón.

Les prometió que al día siguiente comenzaría con los bautismos. Inmediatamente procedió a confesar. Mientras tanto, algunos hombres levantaban el Altar con vigas y mesas y las mujeres lo adornaban con telas de seda.



Doña Ambrosia colocó en medio su Guadalupana, entre repujados color azul. Otras mujeres, en una esquina del jacalón improvisaron una recámara para que descansara el Padre.

Don Sabino Viruete dijo la 1ª Misa en las Peñas, el día 28 de marzo de 1883.


Esta encomienda se inició el 15 de abril de 1883 al colocarse la primera piedra, precisamente por el sacerdote Don Sabino Viruete, en virtud de la autorización que previamente le había sido conferida al efecto, por el Arzobispo de Guadalajara, como consecuencia de las gestiones realizadas por el señor Cura de la Parroquia de Mascota Don J. Homobono Anaya, ante la insistencia de los vecinos de Las Peñas.


Después de Don Sabino Viruete que fue el pionero, se sucedieron una serie de sacerdotes que fueron adscritos a este lugar antes de ser parroquia, por órdenes de los señores Obispos Diocesanos en turno (Don Ignacio Díaz y Macedo, del 16 de abril de 1893 al 14 de junio de 1905; Don Andrés Segura y Domínguez, del 11 de noviembre de 1906 al 13 de agosto de 1918; y Don Manuel Azpeitia y Palomar, del 23 de diciembre de 1919 al 23 de abril de 1927).

En 1915 el padre Francisco Ayala llegó al pueblo y él, con algo de visión, sugirió que se necesitaría un templo mayor al que se había diseñado.

Se reforzaron los cimientos existentes y fueron terminados para el año 1917, incluyendo los pilares principales y las paredes. La construcción avanzó en los inicios de los 1920’s alrededor de la capilla que seguía dando servicio

Si ya se tenía al nuevo municipio como división política administrativa del Estado, también era menester que se creara una parroquia, pues las condiciones estaban dadas.

Al efecto, la realización de las primeras diligencias canónicas relativas a la erección de la Parroquia de Las Peñas, fueron dispuestas por el señor Obispo Diocesano Dr. y Lic. Don Manuel Azpeitia y Palomar y ordenadas por los Vicarios Gobernadores Francisco Centeno y Agustín Magaña, el 27 de enero de 1921.

Después de haberse recibido tanto los informes como los dictámenes de Las Peñas y San Sebastián, expedidos por el señor Cura Don Francisco Ayala González y por el Vicario cooperador Don Martiniano Cordero respectivamente, el señor Obispo ordenó citar a los Consultores Diocesanos, para que emitieran su parecer sobre la erección de la nueva Parroquia de Las Peñas, diligencias que se desarrollaron en los términos siguientes:

Agotado el procedimiento canónico, con fecha 28 de junio de 1921, el señor Obispo Diocesano decretó la erección de la nueva Parroquia de Las Peñas.

Con esa misma fecha, el señor Obispo ordenó la ejecución del decreto de creación canónica de la nueva parroquia, facultando como delegado episcopal para tal fin al presbítero Don Alejo Enríquez. Previamente a la ejecución del decreto en mención, el 29 de septiembre de 1921, el señor Obispo Diocesano nombró como primer cura amovible encargado de la Parroquia de Las Peñas, al señor presbítero Don Francisco Ayala, “teniendo en consideración las cualidades de ciencia, prudencia y virtud que concurren en él”.

Felizmente, el 12 de octubre de 1921, a la 7:00 de la noche, se reunieron en el Templo de Nuestra Señora de Guadalupe, el clero y el pueblo de Puerto Vallarta con gran entusiasmo, y después de invocar al Espíritu Santo con el himno veni creator spiritus y la oración correspondiente, se dio lectura con la mayor solemnidad posible al decreto del 28 de junio, expedido por el Ilmo. y Rmo. Señor Obispo Dr. y Lic. Don Manuel Aspeitia Palomar, con lo cual quedó erigida formalmente en parroquia la Vicaría de Las Peñas, levantándose el acta correspondiente que signaron algunos de los entusiastas asistentes.

Los trabajos se interrumpieron completamente en 1926, cuando un conflicto entre la Iglesia y el Estado pasó a una guerra abierta, la conocida Guerra Cristera, que terminó en 1929.

La torre principal está construyéndose, no hay torres laterales, la foto, por lo tanto, es anterior a 1952

La construcción de la Iglesia misma se inició en 1930, iniciando el domo, para el año 1940 el edificio estaba completamente terminado excepto las dos torres.

El coro se estrenó el 12 de diciembre de 1951, junto con un órgano Hammond y aunque se habían propuesto terminar la torre principal para la misma fecha, no se logró hasta 1952.

Para coronar el edificio y su torre principal, qué mejor que una corona de la que se inició la construcción en 1963 y fue puesta sobre la torre en 1965 (basado en datos entregados por el cronista de Puerto Vallarta, Carlos Munguía Fregoso). Fue bosquejada, igual que la torre que la sostiene, por el cura párroco Don Rafael Parra Castillo y diseñada y esculpida por José Esteban Ramírez Guareño.

Bajo la supervisión del Padre Ramírez se terminaron finalmente el lado frontal y las torres laterales, esto en el año 1987 y se completa el templo que conocemos como la parroquia o Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe.

La iglesia misma, no una catedral, como muchos la conocen (no la preside un obispo), no es un diseño arquitectónico sofisticado, es una mezcla de todo tipo de estilos, que iban de la mano del gusto de los diferentes padres que dirigían la parroquia, las ideas que iban apareciendo en el camino y los conocimientos de los artesanos que trabajaron en la construcción.

Hay elementos neoclásicos, como el edificio principal y su simplicidad, la corona que lleva a pensar en templos barrocos europeos, las torres laterales con un toque renacentista y así sucesivamente.

El resultado final es sorprendentemente estético y ciertamente terminó siendo un bello punto de referencia en el cielo de Vallarta.

El diseño original de la iglesia indicaba que era un tributo a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe original en la Ciudad de México. En la iglesia misma hay una imagen de la Virgen de Guadalupe que la gente venera, un óleo de Ignacio Ramírez, un artista tapatío.

La corona original del templo fue dañada por el tiempo y la erosión, fue restaurada en 1981. Durante el terremoto de Colima del 9 de octubre de 1995 que en Vallarta se sintió de grado 6, la corona fue totalmente destruida.

Se reemplazó con una de fibra de vidrio temporal y aunque hubo una demora considerable, fue reemplazado por la actual corona esculpida, en 2009, por el famoso artista de Jalisco, Carlos Terres – más información de la corona.