• Héctor Colín

El Negocio de la Basura


La irresponsabilidad del gobierno actual para transparentar la información que debería ser pública ha resultado muy entretenido para la prensa “opositora”, y es que las conjeturas resultan más divertidas y atrevidas en el intento por adivinar qué chingados sucede con Morena en Vallarta.


Existe un negocio muy rentable por su propia naturaleza que poca gente considera, en las pasadas administraciones nunca existió una guerra por la basura.

Con la muerte de “Percastre” y la llegada de los Morenos que hasta los desperdicios se tragan, el problema de la basura se agudizó, aún más con la colocación de un sujeto como Gil Calleja a la dirección de servicios públicos municipales.

Es posible, que si usted anda constantemente en la calle como yo, quizás haya visto los camiones de la basura que primero, están más sucios y descuidados que nunca, segundo, que traen la basura en bolsas colgados a los costados como si fuera una forma de adornar al recolector de los desperdicios. Se dice qué hay al menos tres intereses empresariales detrás de la basura, en la recolección y en el manejo del destino final de los residuos.

Según yo, hay delitos cometidos al rededor de la basura, que no debería dejar de preocuparnos porque evidencia una ambición salvaje por aprovecharse de todo, incluso de lo que ya nadie “quiere”.


El camión de la basura a veces no pasa, sin razón alguna, también se tarda de vez en cuando y la justificación es simple, los recolectores tienen la orden de pepenar en las esquinas antes de recoger toda la basura, por esa razón en los camiones podemos ver la separación de ese material. Aluminio, cartón, cristal, plástico y algunos metales, todo vale, un material más que otro pero todo tiene valor monetario, por ello la prioridad de abrir bolsas para separar la basura antes de prensarla y llevarla al vertedero municipal de “El Gavilán” para que los pepenadores de allá terminen por sacar lo que sea de provecho.

Los negocios son varios y las modalidades son distintas, el primero y no menos preocupante es la pepena de botellas de licor para vender a quien sabe quién para quien sabe qué fines. No creo que estén vendiendo en Puerto Vallarta alcohol adulterado, eso nunca pasa.

Quién es el dueño del negocio?

Gil Calleja sabe de la pepena anticipada, entiende que podría cometerse un delito por una simple razón, utilizar camiones del gobierno municipal para hacer negocios particulares, desvío de recursos, por lo menos. Qué sigue? Patrullas repartiendo comida, los de mantenimiento instalando aires acondicionados en Fluvial Vallarta, los elementos de la policía cobrando tarifas por entrar a eventos o un alcalde vendiendo boletos para promocionar eventos de particulares.

De ser negocio de Gil, tendría que irse para anticiparse a la comisión de un delito que pondría en aprietos al alcalde, de no ser negocio de Gil Calleja, entonces sea él quien tenga que responsabilizar a alguien por el abuso del uso de los medios del gobierno para negocios de particulares, de ser negocio de un externo, entonces tendrán que responsabilizar a Gil y después al alcalde por la complicidad en el desvío de recursos.

Abusados.