• Adolfo Torres

“La Muerte no es una Pérdida”

Pese a lo que la mayoría piensan cuando fallece algún ser querido piensa que ha tenido una gran pérdida, cuando alguien cercano muere, el alma de esta persona permanecerá siempre en nuestros corazones por lo que no es una pérdida.


Lo anterior fue señalado por el padre Carlos Abraham Rodríguez, cura de la Parroquia de San Rafael, durante la homilía ofrecida en el panteón del Remance en recuerdo de las personas fallecidas al conmemorarse el Día de Muertos.

En ese sentido, el sacerdote señaló que durante los días 1 y 2 de noviembre, los fieles católicos tienen por costumbre visitar los diferentes camposantos en la República Mexicana, al ser una costumbre muy arraigada entre el pueblo.

“Visitar aquellos que se han adelantado en el camino y venimos con mucha alegría, con mucho gozo, pero también con esa nostalgia, a lo mejor con tristeza por el recuerdo que nos traen las personas que amamos y que ya no están físicamente con nosotros”.


Agregó que durante dichos días se recuerda con mayor intensidad aquellas personas que ya no están entre los vivos, pero que siempre estarán en los corazones de familiares, amigos y demás seres queridos.

“No nos debe de avergonzar el derramar algunas lágrimas, a lo mejor, el tener un recuerdo de uno de nostalgia de tristeza, no debe de avergonzarnos eso, porque eso también es parte de morir, es parte de que nosotros nos unimos a las personas con sus recuerdos y sus experiencias”.


Indicó que ese tipo de recuerdos hace que las personas rememoren todos aquellos momento que se vivieron cuando dicha personas se encontraba en el mundo de los vivos, por lo que muchas veces se sufre por la ausencia de ese ser.

“Nos hacen a nosotros sentir esa nostalgia y esa tristeza, tenemos esa costumbre de decir que cuando fallece algún ser querido, perdimos a nuestro ser querido y sí quisiera hoy el reflexionar sobre esto, la muerte no es una pérdida”.

Insistió en que dicha ausencia debe servir para recordar los buenos momentos que se vivieron con ese ser que se adelantó en el camino, por lo que no es un detrimento en la calidad de vida.

“No debemos verlo como una pérdida, sino que en nuestros corazones y almas vamos a tener siempre a nuestros seres queridos”.