• Rodrigo Aguilera

Las Consultas Inútiles de AMLO y Alfaro

PUERTO VALLARTA Jalisco.- (Especial para SIEMPRE LIBRES) a consulta sobre el pacto fiscal que impulsa el Gobierno de Jalisco es un ejercicio de mercadotecnia política que no toca el fondo del asunto, consideraron especialistas.


Ignacio Román Morales, académico del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), afirmó que la administración estatal se podría ahorrar lo que costará la consulta (el Instituto Electoral del Estado señala que se necesitan más de tres millones de pesos) y, si realmente quieren discutir el tema, deben buscar una convención nacional hacendaria.

Y es que no hemos terminado de procesar las elecciones de junio pasado y ahora vienen las consultas. A nivel federal, el presidente López Obrador y su obsesión por discutir el pasado para no hablar del presente; a nivel estatal, la necesidad del gobernador de Jalisco de encontrar en la reducción de recursos por parte de la Federación una justificación, pero sobre todo una plataforma, para salir a la palestra nacional. Ambos, tan parecidos a fin de cuentas en su forma de ejercer el poder, se van a gastar el dinero que dicen no tener en sendas consultas inútiles, con preguntas incomprensibles y cuyo resultado no significa absolutamente nada para el ciudadano de a pie.

Se van a gastar el dinero que dicen no tener en sendas consultas inútiles, con preguntas incomprensibles y cuyo resultado no significa absolutamente nada para el ciudadano de a pie

López Obrador pretende que a partir de la consulta se haga un juicio popular y mediático a los expresidentes. No se trata de hacer justicia sino de hacer política. No deja de ser patético que la Suprema Corte se haya prestado a que la justicia sea consultada popularmente, se dieron literalmente un balazo en el pie, pero ese es otro tema. Las preguntas de fondo son: ¿a quiénes beneficia y para qué sirven consultas como estas?, ¿por qué gastar cientos de millones de pesos en organizar una consulta cuyos resultados no son vinculantes y cuya única respuesta posible es el Sí?.

Lo mismo sucede con la consulta sobre el pacto federal que plantea el gobernador Alfaro. No tiene ningún sentido preguntar si estamos de acuerdo en que el Congreso local revise si es o no conveniente el pacto fiscal vigente. Ese es parte de su trabajo, de las funciones específicas de los diputados, para eso fueron electos, para eso se les paga. Nadie va a contestar que No, a menos que no entienda la pregunta, pues al igual que la federal está redactada con la intención de ser incomprensible.

Ambos personajes son viejos amantes de las consultas inútiles. Como Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, López Obrador consultó si debía hacer o no los segundos pisos. Los resultados fueron exactamente los mismos que en todas las consultas que ha hecho: arriba de 90 por ciento a favor (con la autoestima no se juega). Enrique Alfaro inventó la famosa ratificación de mandato, una falsa consulta popular para medir su popularidad. Lo hizo como alcalde de Tlajomulco y de Guadalajara.

Cuando bajó su aprobación y vio el riesgo de no tener los resultados esperados, decidió cancelar la “ratificación de mandato” ahora como gobernador (en lo dicho, con la autoestima no se juega).

Gastar los escasos dineros públicos en consultas inútiles y desgastar la figura de consulta popular con preguntas absurdas que solo benefician políticamente a los gobernantes es una forma de corrupción, es tal cual, un desvío de recursos públicos para beneficio personal.


La Pregunta Kilométrica



¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en años pasados por los actores políticos encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?. Esta es la pregunta que aparecerá en la consulta popular que el próximo 1 de agosto habrá de llevarse a cabo y que -según dice López Obrador (AMLO)- es para saber si los ciudadanos quieren que se investigue a los expresidentes y se les juzgue en caso de que hayan cometido ilícitos en sus periodos.

La intención de todo esto es -desde el momento que AMLO la propuso- primero, cumplir con una promesa de campaña y segundo, tener una bandera como pretexto para hacer política y no necesariamente un deseo pleno de que se cumpla con la justicia. Es un motivo proselitista que busca mantener vivo el interés de la gente en su proyecto y estar en boca de los ciudadanos ante los desatinos de un gobierno que no ha cumplido con la propuesta de gobierno que pregonó por muchos años.

En estos días, ya no es el objetivo de la consulta lo que se cuestiona, sino quien cargara con el gasto de la consulta, cuando el Instituto Nacional Electoral (INE), dice no tener presupuesto suficiente para llevarla a cabo y AMLO dice que colaborará con más recursos federales. Los gastos operativos de la consulta deberán salir del mismo INE, según dictaminó la Suprema Corte de Justicia (SCJN) que declaró infundada la controversia constitucional del organismo para ampliar su presupuesto.

López Obrador al lograr la consulta estará rompiendo una de las viejas reglas no escritas del sistema político mexicano de no ‘hacer olas’ de las administraciones de sus antecesores y está corriendo el riesgo que cuando él se vaya esas olas se pueden convertir en marejadas.

En los últimos días AMLO ha insistido en “no voy a votar porque se enjuicie a los expresidentes, pero tampoco quiero pasar a la historia como tapadera, como alcahuete...la gente tiene que decidir, es mandar obedeciendo”. Y precisamente es ‘obedeciendo’ como se debe gobernar. Cuando tomó posesión y le pusieron la banda presidencial textualmente dijo:

"Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen y desempeñar leal y patrioticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y la prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande".

Dice claramente ‘Guardar la Constitución y las leyes que de ella emanen’. Entonces, si las leyes dicen que cuando hay un supuesto ilícito, cuando hay sospechas y cuando hay argumentos probatorios, que se investigue, y si alguien resulta responsable la Fiscalía tiene que actuar. Dicho esto, ‘la nación demanda’ que si tienen todos esos elementos, que se aplique la ley de inmediato y no perder el tiempo y dinero recurriendo a una innecesaria y farsante consulta popular.

CUARTO DE GUERRA.- Se vienen los cambios en las "Superdelegaciones". Hay que tener en cuenta quienes llegan a los cargos sobre todo en Jalisco ya que el Coordinador General de Programas Integrales de Desarrollo, Gabriel García Hernández, renunció a su cargo y dijo que volverá al Senado de la República.

Señaló que la decisión es personal y no se relaciona con los resultados electorales del pasado 6 de junio.

Comentó que el senador suplente, Alejandro Peña, se va a participar a Morena; a fin de no perder ese espacio senatorial dejará la coordinación que desempeñaba hasta este jueves.

García estaba a cargo de toda la estructura de Servidores de la Nación que de diciembre a la fecha participa en el Plan Nacional de Vacunación.

Llegó al Senado en 2018 y se separó del cargo por licencia el 29 de noviembre de ese año para ser, a partir del 1 de diciembre, Coordinador General de Programas para el Desarrollo del Gobierno de la República.

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