• Héctor Colín

Las Propinas del Príncipe


De qué vive el príncipe si no sabe hacer nada?. De las monedas que le quita al pueblo, de vender bendiciones y de condicionar la vulnerabilidad de la muchedumbre.


En las historias de fantasía, sin importar el autor, existen reinos buenos, reinos malos y otros equilibrados en los que nos podemos identificar, porque tienen un poco de todo. Pensando en la ilustración de mi reino, en cómo representar de la mejor manera lo que podría ser, encontraré un punto de equilibro en algún momento, mientras tanto, en mi historia existe tormento, tortura y una gran desigualdad.

Una vez definido el carácter del rey, sus deficiencias cognitivas y todo lo que ello le representa en su actividad diaria, incluso una vez aclarada la funcionalidad de la perversa mente del príncipe, me hace falta definir una parte importante de esta historia, la rentabilidad de las acciones del rey y su príncipe.


Muchos se preguntan hoy, de qué viven mis personajes y, para no hacerlos batallar, para no atormentar más a mis personajes, he decidido colocarlos en una posición excesivamente cómoda, en la que no tienen que hacer nada más que limpiar su espada y dar órdenes a la Guardia Real.


La Guardia Real, es un cuerpo de seguridad, son personajes encargados de garantizar la protección del rey y la familia real, nadie conoce el número de elementos porque es información clave que podría volver al reino vulnerable, las tareas de estos elementos no sólo consisten en prepararse para un ataque, en identificar una amenaza, en armarse para estar listos para todo, sino que también cumplen con una tarea que la servidumbre del castillo no puede hacer fuera de la casa real, la Guardia Real del rey y el príncipe se encargan de los alimentos de la familia, de los medicamentos del rey, de la doncella del príncipe, de la carreta del Eunuco, también bloquean el sol y la lluvia que voraz y salvajemente atacan la delicada piel del Rey y la Reina; la Guardia Real de mi historia está desgastada, son elementos viejos y con poca preparación, por eso los utilizan para otras tareas porque el rey es baratero, los soldados preparan las carretas, los caballos y también cobran las cuotas, se encargan de recoger el tributo para entregárselo en las manos al príncipe.



Que no falte el tributo, porque este es la señal de que el pueblo los quiere, de que los respeta y comparten sus riquezas con la familia real. Ningún miembro de la familia real tiene un oficio, son inútiles e improductivos, así que, es impensable que un reino con una muchedumbre productiva no pueda compartir sus ganancias con la familia real y enviarlas por medio de la Guardia Real para que la monarquia esté tranquila, coma bien, vista bien y tenga recursos suficientes para abandonar el reino en la primera amenaza.


Se dice que no hay dinero que alcance, para la ambición del príncipe, el límite no existe, no conoce el equilibrio y su desenfrenada codicia despertaron en él, el deseo de tener siempre más, a pesar de cualquier cosa, incluso de someter a la prole.


La prole ya compartía sus ganancias, con centavos y en especie, en mi reino de fantasía, al pescador se le resta el pescado producto de ese esfuerzo diario, al alfarero se le quita su artesanía, a la mercader se le somete para vender menos y compartir más con el rey, incluso algunos miembros de la servidumbre tienen que compartir sus ganancias, fruto de su trabajo diario.


El príncipe condiciona todo, a todo se le crearon nuevos impuestos que no estuvieron ni estarán nunca escritos, se cobra por construir una nueva choza dentro del reino, si, choza, no estoy hablando de un castillo que evidencia la ostentosa capacidad financiera de un constructor, si no de un humilde hogar que se construye a base de esfuerzo familiar dentro de un reino que aplastará los sueños de un futuro prometedor. El príncipe quiere monedas de oro a cambio de tranquilidad, ofrece protección, el rey no lo sabe aún, porque no se le comparte nada, incluso, el rey porta los mismos harapos de cuando era un plebeyo, no así el príncipe y su doncella, a quienes se les ha cambiado la vida con el tributo de un pueblo pobre y hambriento. La doncella del príncipe comparte también la guardia real, a pesar de no ser parte de la realeza, con el recurso del tributo se paga un mini ejército adicional para mantener segura a una de las doncellas del príncipe.



Y decía pues, que para mantener a la familia real contenta, se debe entregar, si o si, un tributo, en una extensión del castillo se hace una fila todas las tardes para entregarle al príncipe el dinero recolectado con amenazas, en oro o en especie, eso significa su cariño, la solicitud de protección o simplemente porque la prole no quiere probar la furia de un príncipe frustrado y embravecido por el deseo de tenerlo todo.

Los burdeles del reino han sido condicionados a trabajar bajo las órdenes del príncipe, a abrir y cerrar cuando él lo ordene, se cobran cuotas si se solicitan servicios extras. Las cantinas han tenido que cerrar sus puertas porque se cobra extra por el tiempo y por la cantidad de mesas.

La guardia real tiene una carreta negra que visita todos los días el banco de la realeza para retirar los fondos y llevarlos al castillo, al parecer, al príncipe le gusta nadar en dinero, contar sus ganancias a base de ningún esfuerzo mayor que el sometimiento de su pueblo, condicionando la salud y la felicidad.


Entregado el tributo, el príncipe bendice al plebeyo, reordena al guardia real a apretar el paso porque la ambición crece.

Dentro del reino, el pueblo ya no puede más, sus ganancias se les esfuman de las manos y se convierten en una gran alberca dentro del castillo, en la que nada el príncipe todos los días para sentirse útil, querido y poderoso.

Mi historia se ha definido, la actitud de mi príncipe evidencia su conocimiento de que la vida del Rey se encuentra en el ocaso, el monarca no vivirá mucho más que el príncipe y es posible, que con las actitudes de la familia real, el futuro y la integridad del príncipe quede en las manos de una prole que ha sufrido de los abusos de un perverso líder sin moral,ni escrúpulos, sin llenadera.


En algún momento el pueblo cobrará venganza y no habrá riqueza que le alcance al príncipe pare salvar su pellejo.