• Héctor Colín

Luis Munguía Nunca Fracasa

De quinientos pesos por invitado a verlo…



Hace un par de días se desencadenó una controversia política de tres pesos en Puerto Vallarta, por un lado se encontraba sufriendo en calidad de mártir el conocido vividor de la política del rancho Luis Ernesto Munguía, por el otro, dice la raza que se encuentra el hijo incómodo del Profe Michel, enmedio estamos todos nosotros viéndolos hacerse garras por su inmadurez política y la incapacidad de ser productivos.

Un anuncio alertó a los polítiquitos, Luis Munguía tendría en Puerto Vallarta su evento de toma de protesta y se había corrido la voz para ser masivo (más de 20 personas), así como le gustan al verde desde que Luis llegó a representarlos; la información viajó rápido hasta la oficina de “inteligencia” de la presidencia municipal y se desencadenó una serie de reuniones en las que se discutiría la viabilidad de sabotear el evento del ex diputado y ahora regidor, o simplemente dejarlos que le aplaudieran unos cuantos al Munguía.

Claramente, el hijo perverso de Michel no piensa, no analiza como político, no le sabe porque se nota cuando no le sale nada. Luis Munguía no pierde y, en cada iniciativa que se le ocurre, tiene dos opciones para reaccionarla, la prosperidad de su afrenta alcanzando el objetivo, o el nacimiento de un argumento más para auto calificarse como perseguido, como víctima de una cacería política.

En realidad, las cosas que le pasan a Munguía son, por güeyón o porque es demasiado vivo para salir avante en cada ocasión y por eso digo que Luis Munguía no fracasa, ha tenido suerte.

Los que fracasamos somos nosotros,

quienes vivimos en medio de una batalla de pendejos, por un lado los regidores, los directores del ayuntamiento que no sirven para nada y que fueron designados por Llamas o por uno de los hijos del Profe, por que al Profe se le fueron las cabras pal monte y no se ve para cuándo regresen, por lo pronto, en las manos de dos imbéciles están las decisiones que harían que este rancho progresara o no, mientras se pelean con Luis Munguía, sí, pelearse con Munguía es como pelearse con una palmera cuando se va a la playa, es inútil, estéril, te hace ver como un pendejo y al final, la palmera se quedará allí. Al hijo menso de Michel le falta el barrio que a Mirtha le sobra, se le han infectado las heridas y pronto habrá gangrena, insectos carroñeros y el cuerpo cederá.


Una vez más, a Llamas le salió la jugada, enviando desde el ayuntamiento, raza al evento de Munguía para clausurarlo a nombre del Profe Michel, adivinen quién fue el malo, adivinen quién fue el que quedó como un idiota, exacto, El Profe, y es que el alcaldito tampoco ha entendido que todo lo que hagan Llamas, el hijo y la raza que traen de la mano recaerá sobre su imagen; el problema es que estos dos no son muy brillantes y harán ver más Lelo al profe.

Luego de las fiestas trespesinas de diciembre en Vallarta en las que el Profe promovió que la muchedumbre se reuniera y se contagiara de Omicron, el ayuntamiento municipal se cubrió de un manto pro salud, solidario, pacífico y aparentemente “bien” intencionado. Le dijeron al Profe que no lanzara pirotecnia en año nuevo porque la gente pendeja iría a aglomerarse al malecón para iniciar una contagiadera de la que podrían culpar fácilmente al profe, sin que se diera cuenta por no entenderle, fue profesor del CBTIS, no esperemos mucho. Si, fue profe del CBTIS, y de los malitos, por cierto (les debo la historieta).

Regresando al punto de Munguía, los que fracasamos somos nosotros, quienes como ciudadanos tenemos un sujeto con la carrera trunca en el lugar donde toman las decisiones por nosotros, un sujeto sin ningún propósito en la vida, un hombre sin ninguna disciplina, sin nada qué presumir (sigo con Munguía, no con el hijo de Michel), nosotros fracasamos porque seguimos pensando en actores políticos como él, porque no hay nada más, porque me regaló un pollo o hizo como que me ayudó, pensamos en él porque a veces, por muy triste que esto sea, resulta ser más listo que el resto de los regidores. Imagínese lo ofensivo que pudiera ser que te digan que eres más menso que Luis Munguía González.

Luis Munguía se ha hecho tan detestable como el pupilo del Profe, son irresponsables y abusivos, tan soberbios como inútiles. Es el pedo de no terminar la escuela.

El evento del Verde ecologista, en donde se le tomaría protesta a Luis como “dirigente” estatal de aquel partido, se haría en el Real del Oro y a los pendejos del ayuntamiento se les ocurrió que podría haber aglomeración exagerada de raza y decidieron claurusarlo, obviamente, el cazador no era el alcalde, sino su hijo, quien con el poder prestado, se hace el hakiwaki, haciendo el ridículo al pelearse con un político sin principios, con el futuro enterrado y con la consigna de hacerse la víctima todo el tiempo (sí, sigo hablando de Munguía y no de un Michel).

Fracasamos nosotros porque hay gente que aún lo sigue, que aún lo espera, que aún le pide, nosotros fracasamos todos los días porque es un funcionario que nos cuesta lo que traga, como mis perros y mis gatos, se le mantiene desde hace casi 10 años, fracasamos nosotros porque no hemos recibido ningún beneficio de Luis Ernesto Munguía como diputado federal, como diputado local y mucho menos en las dos ocasiones como regidor, fracasamos porque todavía hay medios que hablan bien de él, fracasamos porque los miembros del verde ecologista también los pagamos nosotros, fracasamos porque Luis nos considera a los ciudadanos vallartenses el sustento de su vida a cambio de nada, fracasamos porque tenemos un líder alcohólico, irresponsable.

Luis no pierde, perdemos nosotros, perdió el Profe.

Ya por último, el profe tiene una tarea, una responsabilidad con el hijo ese que dicen que le mete la nariz todo, el hijo estómago le dicen (todo lo que toca lo hace kk), asignarle mejores asesores, mejores cuidadores, mejores referencias de gente eficaz y valiosa, mejores recomendaciones de lectura para aprender de valores, principios y cosas útiles, no logrará nada con aprenderse el misal y repartir bendiciones con la derecha y mentadas con la izquierda, eso de que el hijo ande repartiendo y comiendo monda todos los días, ser apaleado en cada decisión que dizque toma y depender de la defensa que haga Llamas, no es digno de un padre responsable. Pobre criatura.

Esto se pondrá divertido…