• Rodrigo Aguilera

Lupita Creció Cuatro Puntos por Semana y va por el Triunfo


PUERTO VALLARTA Jalisco.- (Especial para SIEMPRE LIBRES) La más reciente encuesta dada a conocer esta semana coloca a Lupita Guerrero como la indiscutible ganadora de la elección del próximo seis de junio.

En las siete semanas que van de la campaña Lupita Guerrero ha subido un promedio de cuatro puntos por semana en el ánimo del electorado. Inició prácticamente de cero y ahora está alrededor de los 30 puntos de preferencia.

La candidata por la que nadie apostaba rebasó al partido con la mayor expectativa de voto, Miorena, y se ubica ahora mismo en la ruta de ser la Primera Presidenta Municipal de Puerto Vallarta.

Dice el refrán que caballo que alcanza gana y así está Lupita en esta recta final de la campaña, a una semana de que termine la campaña perfilada a la victoria.


Miado Michel se desploma

Ha Caído Siete Puntos por

Mes y Contando en su Caída


Del otro lado del espectro está el miado Luis MIchel, quien ha tumbado 14 puntos a Morena en la intención de voto de marzo hacia la actual y se perfila como el derrotado en las elecciones de dentro de dos domingos.

Michel se rodeó de lacras, delincuentes y vividores (no nada más sus hijos y esposa) y está pagando las consecuencias de haber comprado la candidatura de Morena y ser el peor candidato posible desperdiciando la mejor marca posible con la peor campaña posible.

El miado no logrará los votos para ganar y el sueño moreno terminará en Vallarta, MIorina nunca podrá gobernar Vallarta no pudo con AMLO en la boleta, menos lo hará con el cuasi octogenario melolengo Luis MIchel.


Violencia Electoral


Lamentablemente, Cucho, en su cartón de ayer en estas páginas, se quedó corto: las notas dominantes, en el entorno preelectoral vigente, no se limitan a los infundios, calumnias o difamaciones entre los candidatos a los puestos en disputa el próximo 6 de junio; las llamadas “guerras de lodo”, pues…

Lamentablemente, esta vez se ha ido más lejos. Las “guerras de lodo”, alentadas por la ambición e inspiradas por la ruindad y la bajeza, dañaban el honor de las víctimas. Se cumplía cabalmente el adagio: “Calumnia, que algo queda”… La variante, desde septiembre que se inició el proceso preelectoral aún en curso, hasta abril, ha sido la violencia propiamente dicha: Etellekt, a 32 días de las elecciones, reportaba 476 hechos delictivos en contra de políticos, candidatas y candidatos, con saldo de 443 víctimas y 79 homicidios dolosos. “Integralia”, a su vez, reportaba 169 incidentes, con 143 personas asesinadas y 67 heridas.

Discrepancias aparte, la tónica de tales “incidentes”, por lo demás, ha sido la impunidad acostumbrada. La secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Rosa Icela Rodríguez, lo dijo con todas letras: el crimen organizado “impone, quita, mata, presiona, coopta y chantajea” a candidatos electorales en Morelos, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Veracruz, Sinaloa, Jalisco, Guanajuato y Baja California. Advirtió que esa realidad “pone en peligro las elecciones”. Aludía, por una parte, a que quizás en algunas localidades del país sea imposible instalar las casillas y culminar normalmente el proceso electoral; por la otra, a que el miedo ahuyente a los potenciales electores, acreciente el abstencionismo y dificulte que la voluntad ciudadana se refleje en los resultados de la elección; y por otra, a que muchos (o algunos, al menos) candidatos que llegaron como tales a los comicios, hayan sido, en efecto, cooptados por el susodicho “crimen organizado”, y sean, una vez en sus cargos, más cómplices de los delincuentes con los que posiblemente establecieron compromisos, que agentes y promotores del bien común de sus electores.

Porfirio Díaz, entrevistado por James J. Creelman en 1908, decía que “El mexicano, como regla general (…), reclama, sí, sus privilegios, pero le preocupan poco sus obligaciones”, y que más de la mitad de los habitantes del país “están en tinieblas aún respecto a sus derechos y obligaciones políticas”…

Sumado lo anterior a la criminalidad, la violencia y la impunidad rampantes, quizá siga vigente la aseveración medular de la célebre entrevista: “Probablemente México no está preparado para la democracia”.

A una semana de que concluya el periodo para las campañas electorales (2 de junio) es normal que se agudicen los “actos de contraste” entre los candidatos y las dirigencias partidistas, es decir, las acusaciones y señalamientos, tengan o no fundamento. Pero lo que ocurrió el fin de semana pasado (22 de mayo) es digno de atención y análisis.

Ese sábado ocurrieron dos hechos concretos y trascedentes, entre otras muchas actividades de campaña: se efectuó una megamarcha de simpatizantes de Movimiento Ciudadano y sus candidatos, encabezada por el coordinador nacional del partido, Clemente Castañeda, y por su parte, la delegada de Morena en el Estado, Yeidckol Polevnsky, encabezó una clausura simbólica de Palacio de Gobierno con el objeto de criticar a la administración del gobernador Enrique Alfaro, mientras hizo públicas acusaciones contra Pablo Lemus y Juan José Frangie, candidatos a las alcaldías de Guadalajara y Zapopan, respectivamente: las más importantes del Estado de Jalisco.

La movilización multitudinaria convocó a decenas de miles de personas (hubo quienes hablaron hasta de 80 mil asistentes, algo totalmente improbable) y dio la oportunidad para que se lanzara una exigencia al presidente del país, Andrés Manuel López Obrador: que “saque las manos” de la elección en Jalisco.

Lo primero que parece criticable es que se haya permitido una concentración tan grande de personas, mientras el Estado, igual que el resto del país, vive todavía una pandemia de COVID-19 que hasta el día de ayer nos ha cobrado la vida de 221 mil 695 personas, según las cifras oficiales.

Evidentemente no hubo ni cuidados ni sana distancia. Mal por donde se le vea, desde la perspectiva sanitaria.

Otro punto en la movilización es que según muchos testimonios, acudieron personas que o bien, estuvieron presentes por el interés de un pago o peor, porque fueron obligadas debido a que trabajan en algún sector de la burocracia estatal o municipal. En cualquiera de los casos, se trata de prácticas que dañan el desarrollo democrático.

Pero a pesar de eso, es indudable que la fuerza política más grande en Jalisco es la de Movimiento Ciudadano. Ningún otro partido o grupo de candidatos ha tenido esa capacidad de organización.

Por otra parte, la delegada de Morena en el Estado no sólo “clausuró” Palacio de Gobierno, también acusó que el candidato a la alcaldía de Guadalajara, Pablo Lemus, ha litigado para no pagar ocho millones de pesos al SAT y lo que es peor, que siendo presidente de Zapopan contrató a empresas del candidato a alcalde en ese municipio, Juan José Frangie.

La delegada de Morena sostiene que presentarán las denuncias correspondientes, pero mientras eso pasa, y también mientras procedan o no, queda claro que las campañas entraron en la última etapa: la de desacreditar a los adversarios.

Nada nuevo, dirá usted, y es cierto, pero hasta la fecha no hay constancia de que desacreditar o manchar haya mejorado la capacidad de los ganadores del proceso, aunque en muchos casos sí modificó el resultado. Tiempos electorales en un ambiente muy polarizado.

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