• Rodrigo Aguilera

Revisión de los Resultados de Morena Jalisco


PUERTO VALLARTA Jalisco.- (Especial para SIEMPRE LIBRES) Jaime Hernández uno de los abogados electorales más importantes del país y del estado, militante de Morena y activista de muchos años revisa en entrevista los resultados de enormes derrotas y algunas victorias de su partido en la pasada contienda electoral .

¿Qué pasó en la pasada elección?

Los resultados electorales sobre Morena mandaron señales contradictorias; para algunos se avanzó, pero la percepción real que prevalece es que el partido perdió en Jalisco.

Hubo una sobreestimación respecto de la marca y una propensión de los candidatos de colgarse del trabajo del Presidente, pues se pensó que con eso se ganaría; pero sin un trabajo de oposición extendido, definición de candidatos a última hora, sin estructura de partido, sin reglas claras para los recursos de campaña, con perfiles de poco reconocimiento en sus localidades, gran parte de ellos de otros partidos -pues el 99 por ciento de los candidatos fueron externos-, nula capacitación ideológica y el poco nivel de debate político y cohesión interna, aunque haya sido de forma pragmática, ya no digo unidad, gravitaron finalmente en una derrota, moral y política.

Haber ganado Tonalá y Vallarta representan por sí solas el triple de población de lo que se obtuvo hace tres años; y tener mayor población a gobernar al pasar a un millón 324 mil 125 personas cuando hace tres años se gobernó a menos de 300 mil, puede ser un avance. Pero lograr siete diputados federales y ocho locales y 13 municipios en el tercer padrón nacional que es Jalisco sólo refleja que Morena se estancó, no creció y que, por el contrario, tuvo un serio retroceso. Por ejemplo, ni en Guadalajara ni en Zapopan se recuperó la votación obtenida hace tres años y se perdieron siete de los ocho municipios que ya habíamos ganado.

¿Hay culpables? Como todo proceso electoral desde luego que hay responsables; en primer lugar, está Alejandro Peña Villa, quien jugó de forma perversa. Como responsable de la defensa del voto a nivel nacional Peña Villa operó de acuerdo a los intereses de Gabriel García, entonces coordinador de los superdelegados y programas sociales del país. Peña Villa se encargó de manipular a los promotores del voto y representantes de casilla e inmovilizarlos el día de la elección; casi no permitió que ningún candidato propusiera los suyos. El resultado se vio el día de la Jornada: cientos de casillas abandonadas y nula defensa del voto de nuestros candidatos. Casi el ochenta por ciento de las casillas fueron desatendidas y a los pocos que fueron, ni agua les dieron. Recordemos que desde hacía medio año Peña Villa tenía centenares de servidores de la nación disfrazados de “promotores del voto” quienes recorrieron todos los municipios para registrar miles de supuestos votantes, los cuales nunca llegaron y de cuyo trabajo a nadie se informó. Fue una estructura paralela. Finalmente ganaron los candidatos de Peña Villa. Y si hay alguien responsable del fracaso del proceso electoral en Jalisco es él.

Otro es el delegado Armando Zazueta, delegado federal de los programas sociales, quien dejó hacer y dejó pasar para que los beneficios de los programas sociales se los adjudicará Movimiento Ciudadano. Los “Servidores de la Nación” como Marco A. Gutiérrez (nombrado coordinador de la defensa del voto en Jalisco) y Juan Barajas actuaron obedeciendo las instrucciones de Peña Villa, son también responsables del fracaso electoral y operativo en Jalisco.

Otros responsables fueron el senador José Narro Céspedes, ex delegado, quien desde su llegada a Jalisco tuvo reuniones privadas con Enrique Ibarra Pedroza y Clemente Castañeda, y de forma continua con Alejandro Peña (quien era al mismo tiempo miembro de la Comisión Nacional de Elecciones). Las reuniones de Narro con diversas expresiones sólo sirvieron para simular el mismo método de imponer candidatos a través de “encuestas” que, por cierto, dijo que él mismo mandaba hacer. Lo insólito de esto es que a un día del cierre de registro de candidatos dijo iba a mandar ternas a la Comisión Nacional de Encuestas para definir “los ganadores”. ¡Como si las encuestas se pudieran hacer de un día para otro! De sobra es conocido el apoyo de Narro a candidatos de otros partidos, situación que prohíbe el Estatuto.

Otro fue Octavio Pérez Pozos, que se ostentó como delegado de Morena, pero sólo propició confusión, división y dispersión en las escasas estructuras municipales y quien operó dizque para “quitarle” votos a MC, lo que nunca sucedió.

Otro fue Alberto Uribe, quien no aportó ni una combi en estructura y dijo traer apoyos de líderes nacionales. Otro fue Hugo Rodríguez, quien formó en la práctica comités de campaña disfrazados de “consejos consultivos”, ilegales desde luego, pero integrados principalmente por priistas, que fueron finalmente utilizados para intentar registrar pre registros cuando el Tribunal Electoral y el INE ya le habían retirado a Rodríguez desde un año antes la representación legal. De todos estos grupos y equipos fue donde se fraguó el voto de auto castigo.

¿Qué papel debe jugar hoy Yeidckol Polevnsky después de los resultados electorales? Después del 30 de septiembre Yeidckol Polevnsky deberá concentrarse en la cámara de diputados, por lo que su trabajo en Jalisco, desde mi punto de vista, ha terminado.


Por eso tenemos Diputados

como Burro Blancas: Hernández


A Polevnsky le faltó tiempo y estrategias para recorrer el estado y conocer a todos los actores políticos. Recordemos que desde tuvo el nombramiento de delegada en funciones de presidente en Jalisco desde abril del 2020; sin embargo, impugnaciones a su cargo situación que el tribunal resolvió finalmente en su favor y la pandemia, ya que ella misma se contagió, le impidieron involucrarse a fondo en los temas locales. Su conocimiento de Jalisco fue mediatizado por diversos actores que supieron venderle humo. Por eso hoy tenemos diputados federales como Antonio Pérez, quien malvive de la fama del hijo, a Alberto Villa y Bruno Blancas, quienes nunca se han distinguido en su trabajo legislativo. En cierta medida Yeidckol es corresponsable, de los candidatos que le impusieron personajes como Alejandro Peña, Juan Barajas, Alberto Uribe y Carlos Lomelí, quienes se repartieron el estado, definiendo hasta las planillas de regidores.

¿Qué papel debe jugar hoy Carlos Lomelí después de la elección?

Lomelí debe revisar su propio papel y trayectoria. Debe definir si asumirá la regiduría de Guadalajara, desde donde debe ejercer un verdadero papel de oposición; pues sólo es opositor en campañas. Desde ahí debe valorar cómo sigue en la política; pero si pretende dirigir al partido lo más seguro es que éste continúe estacado y desarticulado.

Creo que Lomelí no ha sabido asumir ni reconocer sus errores, pues son errores incorporar como operador a Octavio Pérez Pozos, seguir consejos de los Soltero, de sumar políticos que no le dieron ningún voto como Mariana Fernández y Elías Iñiguez; y escuchar exclusivamente a sus propias casas de encuestas. Acomodar a Candelaria Ochoa, quien es feminista con estilo machista, operadora y cómplice de uno de los grandes negocios de Enrique Alfaro como la privatización del predio Iconia y del despojo del parque Huentitán, representa una turbia señal.

Llama la atención que en Guadalajara Carlos Lomelí no superó la votación obtenida por Claudia Delgadillo hace tres años. Mientras que la todavía regidora por Guadalajara logró entonces 181,265 votos, Lomelí apenas logró 149,023 votos. O sea, casi un 30 por ciento menos. Votos que, en cualquier escenario, menos dentro de tres años, podrá recuperar.

¿Quién podría ser considerado o considerados como pilares de Morena en Jalisco después de la elección?

Morena tiene muchos liderazgos, la mayor parte de ellos sin ser aun totalmente conocidos. Aparentemente existen siete grupos, pero la mayor parte de ellos son grupos sin proyecto de partido, oposición ni gobierno. Por ejemplo, la llamada “vieja guardia” nunca la hemos visto tutelando valores, principios ni Estatuto. Se la pasan “expulsando a medio mundo”. Está también el eje Hugo Rodríguez-Narro que sólo buscaba darle continuidad a la racha interminable de Rodríguez en cargos de diputaciones y regidurías, que alternadamente ha tenido desde los últimos 25 años empezando por el PRI y pasando por MC. Está el grupo de Lomelí- Hiram Torres, son sólo ellos dos. También la llamada Red de “fundadores” que sólo busca tener pureza doctrinaria, contemplativa; que repiten al amanecer y al acostarse “no mentir, no robar, no traicionar”; pero no se les ve combatiendo ni cuestionando a MC. Nada que moleste a Enrique Alfaro. Ahí está el pseudo, pero inexistente grupo de la senadora Antonia Cárdenas, quien ha tenido un papel poco menos que opaco y gris. Esta también el eje Peña Villa-Juan Barajas-Marco Tulio, que ha sido una agencia de colocación de “servidores de la elección”, un grupo acomodaticio y acostumbrado a las prácticas cortesanas.

Justamente, uno de los principales errores del partido es que casi todos los grupos estamos lejos de las demandas ciudadanas y que poco o nada tenemos que ver en sus legítimas demandas.

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