• Héctor Colín

De Gepeto a Pinocho


Érase una vez, en un pueblo muy muy cercano, un anciano llamado Gepeto, dedicado a la carpintería; víctima de su demencia y su fascinación por los títeres.


Para el mejor nutrimiento de mi historia, abusaré de Pinocho, la grandiosa obra de Collodi, quien desarrolló este drama fantástico a finales del siglo XIX (diecinueve, si usted es regidor de Morena) y que todos conocimos por la famosa película de Disney.


Un buen día, Gepeto construyó un títere con madera de pino, al que llamó Pinocho, esta marioneta cobró vida gracias a la senil imaginación de Gepeto, en la que según él, una hada madrina se apareció una noche para cumplir uno de sus grandes deseos, ser padre, por lo que el hada utilizó su varita para darle vida al muñeco de pino.


-Pinocho, si eres valiente, sincero y desinteresado,algún día serás un niño de verdad- dijo el Hada.

Acto seguido, al pinocho le valió siete hectareas de desta y se dedicó a desmadrarle la vida a Gepeto, en esta historia, se supone que al Pinocho le crece la nariz cada vez que dice mentiras, y eso ayuda a enterarnos cuando algo no está bien.



Por un momento olvidé que estaba yendo a un punto, así que me regresaré.


Esta historia está relacionada con una fantasía dentro de la fantasía, porque el personaje de mi historia fue una vez Gepeto y otra Pinocho, siendo siempre el mismo.


Resulta que Gepeto tiene un hijo de madera que incumple con los requerimientos morales de la Hada, algo similar a una historia que ya conocemos.


Gepeto es un demente, alucina con sus marionetas, le miente a la gente, no es buena persona y es el viejo loco del pueblo. Para este carpintero, su hijo Pinocho es lo más maravilloso, le permite aprender a base del abuso, en la historia de Collodi, la marioneta se enreda en problemas con el alcohol, abuso de confianza, mentiras, vagancia, delincuencia, etc., mientras un grillo moralista trata de reencausar al pobre Pinocho que le está haciendo pasar un mal rato a Gepeto y al pueblo entero.



En mi historia, decía que Gepeto pasó de ser el anciano demente a la marioneta que miente.

Una vez, a mi Gepeto le preguntaron sobre un supuesto abuso en sus facultades como carpintero y se lehizo fácil fingir demencia, ya que era conocido por su mala memoria, pero, como el tiempo todo lo cura y lo encuera, resultó que Gepeto era más mentiroso que desmemoriado, por lo que terminó siendo la burla del pueblo, exhibiéndose su más grande mentira, él siempre fue Pinocho, e inventó una marioneta para culparla por sus errores.


Pinocho, en su aventura por desarrollar su propia personalidad, se ve siempre seducido por probar, vulnerable a su propia inocencia termina dentro de un circo con más marionetas que, en apariencia le hacían sentir auténtico y en confianza, por lo que Pinocho desarrolla un avispado sentido del engaño y la manipulación. El grillo inventado por Gepeto sirvió siempre para nada, porque al parecer, los consejos del grillo moralista solo eran eso, consejos vertidos a una mentalidad sin experiencia, por lo que, el Grillo parecía ser más enemigo que amigo.



Creo que Gepeto se hizo presidente de su pueblo pero prefería ser también el pinocho. Ya me hice bolas, creo que en algún punto de la historia de Collodi, la marioneta se convierte en burro, luego se le encogen las orejas de burro y se le achica la nariz conforme el títere se porta bien, en mi historia, hasta el cierre de esta edición, el hijo malcriado de Gepeto tenía orejas de burro y la nariz más larga que antier; el punto es que, en la historia de este pueblo había un viejito que escondía cosas para no parecer malo y al final se veía peor; tenía un hijo mala leche que, incluso provocó que Gepeto terminara dentro del estómago de una ballena.


Este viejito también tenía a un pez, inútil y dentro de una pecera, a pesar de que el pez no hablaba, el Gepeto que luego fue Pinocho le dejó la responsabilidad de su comunicación social. El grillo, que no le responde a nadie más que a la imaginación de Gepeto y, según él, a la Hada Madrina, sólo da consejos pero no los pone en práctica, por lo que parece más enemigo que amigo.



Por cierto que Pinocho se sentía muy chingón pero tampoco terminó la escuela.


Pd. Gepeto tenía un chingo de escoltas y fantaseaba su percepción de seguridad.