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De “PitoLindo” a “QuedaBien”

  • Foto del escritor: Héctor Colín
    Héctor Colín
  • hace 2 días
  • 4 Min. de lectura

Estaba Maria y José Francisco en la playa despostillándose las uñas en la arena y entonces PepePancho pregunta si la madre de María entraría al mar.

-No lo sé, por qué me preguntas- dijo María

-Porque en todo se mete- dijo PepePancho.


Han sido días difíciles para Puerto Vallarta desde que llegó Luis Munguía a la alcaldía después de estar, como se dice en el rancho -Mame, mame y mame que quería ser presidente-. Al final y de mala manera nos enteramos de que no era un inútil, ES UN INUTIL y, lo peor de todo es que llegó con un equipo en el lomo igual de desobligados y mal comidos, lo que resultó en el fiazco más grande que han vivido los patasaladas, la basura sigue acumulándose, del tamaño del gasto la grosería, porque son unos treinta millones de pesos por mes pos recoger lo que no se recoge. Un ROBO!


Hablando de recoger, en año nuevo exhibieron al presidente municipal, mostrándolo con lente oscuro en la madrugada, en la zona VIP del evento de año nuevo y con una muchacha conocida en las oficinas como calienta bancas. A todas luces una señal de que a Luis Munguía ya no le importa nada y su prioridad es la fiesta, igualito que el MELOLENGO de Víctor Bernal, quien descubrió el alcohol y sus efectos en el peor momento de su vida.


La salida del Tesorero fue una caída más de su gobierno, Rodrigo Pérez huyó del gobierno de Luis, y es que entre renunciar y ser despedido existe una gran diferencia en el mensaje, el brazo derecho de Luis Munguía se largó para nunca volver, para ningunear la corrupta e inútil administración de Luis Munguía y el verde ecologista. Sabiendo que ya no hay retorno para el proyecto que ayudó a formar, Rodrigo Pérez corrió por su dignidad.


Las encuestas pagadas son inútiles, hace falta salir un rato a las calles del rancho para escuchar a la gente y colocar a Luis en el nivel más alto del “pendejómetro”, las pruebas ahí están, se mamó el dinero del 2025 sin que viéramos nada invertido y se atrevió a pedir más, ya no hay vuelta atrás, todo lo que hace le sale mal y el pueblo lo juzga, su equipo lo sabe pero para mantener sus chambas prefieren callar y servirle otro “guisquito” al Alcaldito. El tesorero sabía del pedo que se viene, de la traicionera manera de manejarse del alcalde y decidió hacer pública su renuncia, dándole la espalda a quien fue su amigo.


Luis ha alcanzado la cúspide del descaro y ahora intentará a todas luces encontrar una diputación local para salvarse el pellejo (sin olvidar que abandonará a su equipo cuando las preguntas de la auditoría superior inicien).


El alcalde es tan malo, está tan perdido que se ha tragado los negativos del Movimiento Ciudadano llevándose a lo más pinche detestable del equipo de Arturo Dávalos, sus compadres de apellido Salcedo, significando entonces que no tiene ni idea de lo que está haciendo o que está confiando demasiado en algunos de sus asesores que están por cobrar y que no hace falta ser muy listo para saber que a ninguno de esos lo están peleando en la iniciativa privada por brillantes.


Intoxicado toma decisiones, malas todo el tiempo creyendo que Vallarta es el centro del universo. Ahora vendrá Gabriel Salcedo, quien se encargó de la tesorería el último año de Mirtha Villalvazo, quien continúa prófuga de la justicia por malos manejos en las finanzas de Bahia de Banderas, de ese tamaño está la cola de Gabriel Salcedo a quien Luis colocará como su tesorero y mejor colaborador para asegurarse la estabilidad económica el resto de sus vidas mientras vallarta se va al carajo.

Buscando la diputación, aprovechándose de la lana de los Vallartenses u olvidado de su responsabilidad, Luis Munguía se empieza a pasear en el distrito.


Parado en Tomatlán, con un plan perverso en su cabeza, Munguía se aprovecha de su calidad de líder del Verde para manipular a algunos personajes de aquel rancho. Convocatoria completa para comer y beber, bailar y hacer política, se colocó un sillerío en la cabecera municipal de Tomatlán y fracasó en su intento sin saber que su palabra ya no vale, que su honor fue falso siempre y que su compromiso con sus equipos siempre es una ilusión.

Acompañado del otro MELOLENGO, Ramón Chávez, motivador de quién sabe qué chingados y que en vallarta no logra convencer a nadie, fracasaron. La gente los ninguneó y se quedaron con sillas vacías, reflejo de que la imagen de Luis como líder ya no vale nada.


El mensaje es simple, Luis Munguía no pudo con el paquete en Vallarta pero se atreve a jugar con los líderes del distrito 5.


Al vallartense de a pie no se le olvida el tema de Natalia, la funcionaria que se la pasa bien y que gana mucho mejor, a quien acaba de premiar con un ascenso, dilapidando en el erario en masacrar su propia imagen.

Se dice que pronto Pablo Lemus abandonará la “amistad” con Luis, saben que si el gobernador pretende trascender, cargar cerca a Luis Munguía no le hace bien, por lo que se espera que después del Mundial se tomen decisiones que dejarían mal parado a Munguía.


Advertidos están, si no confían en Luis en su casa, tampoco deberían de confiarle nada en el distrito. Tomatlán fue solo la primera muestra.


Ya pa irme a gusto. Quién es el güeyón nuevo que llegó a Comunicación Social del gobierno de Puerta Vallartaa?. Un don nadie que tendrá la difícil tarea de vender bien a un político al que le gusta la fiesta, la sinvergüenza da, la vida loca y le disgusta la responsabilidad, el compromiso y el trabajo honesto en equipo. También premiaron a Peralta que no le supo a la comunicación social y ahora es enviado al territorio a tratar de armar una pirámide que no tiene bases y que en el momento indicado caerá encima de todos los involucrados, quienes se llenaron los bolsillos para no volver a pararse en vallarta por el miedo a ser señalados.

 
 
 

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