• Héctor Colín

“El Chorrito”


Allá en la fueeeente había un chorrito, se hacía grandoooote se hacía chiquito; estaaaaba de mal humor, pobre chorrito tenía calor…


Desde que se fue la administración pasada del Seapal, el agua de Puerto Vallarta se acabó, al parecer, hasta el agua se llevaron y no le dejaron nada al nuevo director para tratar de lucirse como tenía planeado, aunque sea nada más de dientes para afuera.


Hoy, me baño pegado a la pared, guardo agua en una tina para lavar los trastes de un tirón, si lavo la ropa, el resto de la casa se queda sin agua.


Salvador Llamas Urbina terminó siendo “El Chorrito” de mi historia.


¿Así se hace el CUATRO?, che melolengo.

La diferencia se notó en cuanto el nuevo director tomó protesta y el equipo de trabajo del Seapal empezó a tratarlo como a un loco para evitar trabajar para él. Lo que vino después fue peor, en un intento por reforzar a su equipo, pagar compromisos y recibir besos todos los días, se mandó traer un camión lleno de raza desde Zacatecas, que llegaron a cubrir las posiciones clave del Seapal Vallarta, por lo que sería mucho más fácil hoy, culpar al nuevo equipo de Llamas por la ausencia generalizada y agravada del agua en este puerto.


Ya pasaron varios meses y el Director del Seapal se la ha pasado vagando entre posiciones cercanas al alcalde y opositoras al hijo del mismo. Y es que a Urbina le gusta más la política en lo oscurito que la chamba decente y no tiene empacho de abandonar la tarea cuando el mitote está más. bueno que la responsabilidad.



Como mamá luchona del Facebook, Llamas Urbina tiene en el Seapal a una “bendición”, que debería requerirle todo el tiempo, toda la atención y todos los fluidos corporales para lograr el funcionamiento correcto del organismo, sin embargo, al “Chorrito” le gusta más andar en la calle, provocando los tropiezos del Profe Michel (al que no hace falta ayudarlo para que haga estupideces), interviene en todo lo relacionado con el Ayuntamiento y por si eso fuera poco, no soluciona como se debe. Allí está el caso del melolengo dirigente municipal del Sindicato de trabajadores del ayuntamiento, quien al parecer negoció con Llamas la paz a cambio de unos favores que beneficiaron a ambos y no a los trabajadores, Gil no es más que un cáncer enquistado en el gobierno municipal, caro e ineficaz, con cara de menso y actitud de pendejo.



Salvador Llamas parece ser buen político, pero ha demostrado ser el peor administrador del “Agua”, y eso que el organismo es rentable, casi funciona solo y los problemas que ocasiona ya los conocemos porque son una costumbre de décadas, eso si, la cuestión de la ausencia del agua es nueva, aunque extrañamente sigamos pagando lo mismo en los recibos.


Ahí va la hormiga con su paraguas y recogiendose las enaguas, porque el chorrito la salpicó y sus chapitas le despintó…



Nunca entendí la necedad de Llamas por estar en el Seapal, si pudiera estar cerca del Profe Michel recordándole todo lo que se le olvida, todo lo que ignora y todo lo que debería saber hacer; comprendemos, los menos ilustrados, que el margen de maniobra para la mejora de las condiciones personales de los políticos es mayor en un organismo como el Seapal que en una posición que no sea la del Presidente.


Imaginemos al futbol como si fuera política.


Salvador Llamas y sus amigos, son un grupo de aficionados viendo un partido de futbol desde lo más alto de la tribuna de un estadio, hablando del juego como si supieran jugar, criticando a los jugadores y argumentando que ellos serían mejores si pudieran estar en el campo de juego, gritan y nadie los pela, no son parte del juego pero sueñan con serlo, siguen en redes a sus jugadores favoritos y se toman fotos con ellos para presumir en sus colonias su amistad con las estrellas de la primera división; ellos juegan en la cuarta división, son cachirules y en las finales se cambian la camiseta conforme se eliminan los favoritos.


Hacer politica de actualidad no tienen ninguna ciencia, los acuerdos se rompen porque no hay seriedad en la palabra y es una moda, los intereses personales siempre van más allá de los públicos, a pesar de ostentar una posición donde debe ponderarse el interés general sobre el particular. Las alianzas se tiñen de muchos colores sin importar los valores, los intereses o el aprecio por el fin que se persigue.


La verdadera política de hoy en día está lejos de considerarse un honor para cualquiera, porque los políticos como Llamas han venido a manchar la “profesión” porque han omitido que el privilegio de hacer política es precisamente tener la oportunidad de ayudar, de ser eficaz para el interés general de un pueblo. Llamas no puede ni con el agua.


La estrategia de Urbina, parece tener en el primer apartado de su manual, la obligación de crear el caos para poder continuar con la implementación de cualquier plan que se tenga. A Llamas le gusta el caos, como a cualquier funcionario de la 4t, pretendiendo ser un político de altura, el caos controlado para sacar un beneficio, definitivamente no es lo suyo, la evidencia está a la vista, su principal objetivo es quebrar el gobierno del Profe Michel, apabullar la imagen maltrecha del hijo del profe y apoderarse de lo poco que quede.



La jugada no es mala si de beneficiarse él mismo se trata, poco a poco ha ido dejando en el camino a quienes le han estorbado, el mejor ejemplo es el pendejete de Víctor Bernal, que terminó yéndose con la cola entre las patas por no entender lo más básico de la política moderna de la 4T, traicionó al Grupo Vallarta y ahora, pendejamente el mismo grupo lo ha arropado de nuevo, por eso no avanzan.


Diego Franco y Lupita Guerrero van que vuelan para allá, han omitido su responsabilidad con el puerto, como regidores le apuesto aque no los ha visto, han negociando posiciones en lo más oscurito del Sonora Prime, comprometiendo el futuro de la ciudad y echando por la borda su futuro político, alguien ya se les adelantó con el plan de unirse al equipo de Lemus. Como vacas flacas, fueron comprados por dos pesos para ser vendidos al plan de Enrique Alfaro, a quien no le costó un peso hacerles creer a Diego y Lupita que su plan contra él es genial. Están chavos.



Han imaginado un redil más viable que otro, Morena, Movimiento Ciudadano y el Partido Verde están siendo operados desde arriba por Enrique Alfaro y aquí nadie la ha leído, ni siquiera para austarse un poquito con el maquiavélico plan del Gobernador. Ternuritas.


Volviendo al tema, no tengo agua, los vallartenses no tienen agua y la resposnsabilidad hoy es de un hombre zacatecano, Salvador Llamas Urbina. “El Chorrito”, haciéndose el grandote y terminó siendo muy chiquito.



Por cierto después hablamos del aumento en el costo del servicio del agua y de las “licitaciones” que se omiten para “administrar” el gasto en el Seapal.


Dios los bendiga.