• Héctor Colín

El Intolerante


Apaleado como tlacuache de pueblo, el Alcaldito ha pasado sus peores días, siendo estos los mejores si los comparamos con lo que se le viene.


Cumplido el año de su administración y acumulando una serie documentada de indicios que prueban, primero su incapacidad y luego su intolerancia, el Profe Michel ha optado por hacerse pendejo, evadiendo las entrevistas, las reuniones de trabajo, llegando tarde y suspendiendo las sesiones de Cabildo que no entiende, ni entenderá, porque su padecimiento no es gripa.



Antes de llegar a la sala de cabildo en la que la sesión pospuesta con tres recesos promovidos por el Profe Michel continuaría, le di una pesadita al centro de la ciudad y para mí sorpresa, lo mismo de siempre, las calles mugrientas y las banquetas con olor a orines, quizás el alcalde no lo sabe por lo acostumbrado que está, pero no todo debería oler a “miados”, por lo menos no la ciudad que debería gobernar con compromiso, pero pues ya se habló del director de servicios públicos y se supone que es compa del hijo de Michel y pies se fían las tonteras.


La barrera puesta en la sala de Cabildo es una motivación más para buscar la justicia y defender nuestra posición como vallartenses y esperar que, como los anteriores, el alcalde de hoy deje de ser alcalde mañana.


Hoy es el día clave, es hoy cuando se defina el futuro político del alcalde, de sus regidores y todos sus directores. Son las 10 de la mañana y se ha cumplido la hora que citó el presidente para arrancar, no hay nadie excepto tres guaruras, tres sujetos vestidos de civiles que nunca aprendieron a ser eficientes ni siquiera para pasar desapercibidos o, en caso de ser a propósito, el profe marca una línea entre él y sus ciudadanos, pagando una nómina convertida en una barrera que no permitirá que al alcalde se le acerquen, confirmando su intolerancia y que, de continuar así, tendría que saber que en la cárcel no hay nómina para escoltas.