• Héctor Colín

El Mini Peje


Como si un sujeto detestable en el gobierno no fuera suficiente aderezo para una ensalada llena de cinismo, corrupción, descaro, soberbia, desconocimiento e incapacidad, el organigrama de la gobernanza de Morena de arriba hacia abajo está plagado de individuos que pretenden parecerse al creador de este movimiento, con apariencia de izquierda, surgido de la derecha, con caras de conservadores y con actitud de liberales.


Ayer, dos caguamas banqueteras y a regañadientes, le ayudaron a mis compas para ilustrarme una situación que yo había notado pero solo por encimita. Tenemos en Puerto Vallarta una copia muy barata de Andrés Manuel López Obrador.



Guardando las debidas y respetuosas proporciones en la comparación que cada uno como persona merece, pero que desmerece como personaje político público, tuvimos la mala suerte de consumir piratería, que nos dañará el DVD, nos inundará de virus la computadora y quizás terminemos arrepintiéndonos por la aventura ganada a tachones en la elección pasada. De todos los que votaron, las decisiones que definieron al “ganador”, fueron quienes eligieron a Morena, al Profe como titular de la administración de la lana de este rancho, esto significa que sólo el 10 por ciento de los vallartenses quisieron al Profe y su manada de bueyes, para que no empiecen a decir que la mayoría deseó lo que hoy nos sucede, luego se cuelgan premios y se aplauden solos, para confundir al alcalde.



Bueno, si consideramos los rasgos más representativos del Peje, podemos deducir que El Profe tiene mucho tiempo intentando copiar al presidente de la república, sin razón conocida para mi, porque no hay peor estupidez que parecerse a alguien que hace daño, excepto que no le entiendas a lo básico de la política, de la vida y de todas las ciencias que se mueven alrededor de todo esto.


El Peje habla lento, el Profe habla más lento; por lo tanto, el profe Gana.


El Peje miente; el Profe también pero argumenta que se le olvidó aclarar algo, por lo que para él, no significa mentir, sino justificar su mala memoria.


El Peje habla de seguridad desde atrás de su barrera de “gacelas” y el estado mayor presidencial que se encarga de cuidar al ejecutivo federal con al menos mil efectivos todos los días, el Profe presume los números positivos respecto a la percepción de seguridad en Puerto Vallarta mientras se mueve con una decena de escoltas, autos blindados y un negro que sostiene un paraguas, pero nosotros pelamos los ojos en la calle para no ser víctimas de la delincuencia que la policía de todos los órdenes de gobierno no puede o no quiere enfrentar.



El Peje es fachoso, la imagen del presidente pretende parecerse al del mexicano común que no entalla bien su ropa, no limpia sus zapatos y no alinea su cabello, el Profe, cuando va a la calle parece que lo arrastraron tras un caballo, pero, cuando tiene que pararse frente a personas a las que les aspira la amistad, usa una guayabera nueva, no la de siempre y deja los tenis en la camioneta mientras seguramente un güeyón se los calienta.


El Peje gasta como loco en cosas innecesarias, nuestro pejecito patasalada hace lo mismo, le gusta el box y las villas navideñas que son caras y de mal gusto, luego ambos salen a decir que no tienen dinero, como el típico mexicano que vive al día pero no tiene empacho en gastarse la raya en tonterías que no alimentarán, ni vestirán a su familia, llega a la casa y chilla porque no tiene cómo cumplirle a su mujer.


El Peje no licita, le gusta la adjudicación directa para promover su corrupción, hoy, al Profe no se le conoce ninguna licitación pública y ya se gastó una lanota en “proyectos” que por ley debieron transparentarse mediante el concurso de licitación pública, los regidores no reaccionan.


Los dos colocaron a sus amigos en posiciones claves de su gobierno y los defienden sobre cualquier error en su administración, sin importar el impacto grave o no de sus malas actuaciones.


Los dos andan presumiendo obras y proyectos que no son suyos y que dejaron incompletos los anteriores porque no les alcanzó el tiempo antes de perder sus elecciones.


En un ejemplo sencillo, El Profe no ha sabido enfrentar el tema del puente vehicular sobre el cuale que cayó durante un huracán de la temporada pasada, no puede decir que no tiene dinero porque se ve que gasta a lo loco, pero le creeríamos que no tiene la relación con el peje para pedirle el dinero necesario para darle prioridad al puente que mantiene en jaque al centro de esta ciudad que se supone ambos quieren mucho.



El Peje protege a sus cercanos, familiares y amigos que se han convertido en nuevos ricos y empresarios “exitosos”, en Vallarta ya para qué le platico qué se dice de los cercanos al Profe.


Ambos son hombres de fe, ninguno tiene empacho en repartir bendiciones pero ninguno enfrenta la realidad del prójimo para ayudarlo, al parecer, su devoción es sólo un adoctrinamiento del morenismo para ser más populares aunque poco efectivos.


Los dos pejes, el original y la copia, hablan de bienestar mientras a su pueblo se lo carga la chingada con la inseguridad, la basura, la obstaculización del desarrollo, la falta de rumbo y la ausencia de criterio en la elaboración de políticas públicas.


Pero pues bueno, como lo he dicho antes, siendo el mejor aliado del Profe Michel, yo nada más estoy para ayudarlo a vislumbrar con claridad lo que no debe hacerse así como lo están haciendo para rectificar el rumbo y dar resultados tangibles que sí puedan aplaudírsele por ser auténtico patasalada comprometido y no un alcalde de morena con ínfulas de nuevo rico con el sueño de parecerse al peor Presidente que ha tenido este país.


De Maestro a Profe, solo le sugiero.