• Héctor Colín

El Rey y su Monstruo de las 3 Cabezas


La tormenta en la que se ha convertido la gestión del Rey de mis fantasías ha dado mucho de qué hablar, los rayos y centellas dejaron de ser una preocupación para la monarquía cuando despertaron en medio de un ataque en el que un monstruo de tres cabezas atormenta todos sus días.

Ungido como un Rey inesperado y poco deseado, el rey se colocó la corona y se sentó en el trono del que sería su más grande pesadilla, sin saberlo soñaba despierto, ido, con la mente nublada y por momentos sin luz, sin rumbo, sin saber ni siquiera que es rey o que se llama Luis. El alboroto de la fiesta de coronación lo puso a fantasear sobre lo que él había soñado para construir su legado y de pronto todo se convirtió en una pesadilla.

Salido de mi cabeza, el Príncipe “Encantador” alucinó con la corona, la que no era suya, sino de su padre, se construyó una espada de madera, un escudo de cartón y estructuró su propia historia con el reino prestado, con el tiempo, el príncipe más conocido se volvió loco y se dio cuenta de que era más fácil luchar contra monstruos ajenos que contra los propios, al menso era más divertido y en el horizonte se proyectó como un héroe de película chafa.


Hoy el rey se siente amenazado, sus hijos se han convertido en cuervos y esperan que el monarca caiga, sin aliento, sin esperanza de recobrar las ganas de gobernar y en ese momento se adueñarán no solo de su cuerpo, sino de lo poco que ha construido. Rapaces y carroñeros, los hijos del rey olfatean el cadáver de un hombre con corona, con trono y sin poder, sin capacidad para tomar decisiones. El rey huele a putrefacción y la rapiña inició desde hace meses, los hijos, como crías de un arácnido, se alimentarán de lo que dejen los padres para sobrevivir en el infierno que dejará el legado de la monarquía que nunca debió ser.

Sin conocimiento sobre las estrategias de batalla, sin la energía de un joven guerrero, el rey ya no solo tiene que enfrentar la pesadilla de ser lo que no debería ser, sino que ha alimentado a un monstruo de tres cabezas que hoy esperan su último aliento para responsabilizarlo de la caída de un reino que no fue querido, no fue considerado y jamás protegido por un rey al que inflan y medican para asomar la cabeza aunque sea un momento de supuesta dignidad.

El reino no crece, no avanza, la prole abandona la comarca y el rey se ve cada vez más solo, sin embargo, la presencia de un monstruo voraz de tres cabezas le ha obligado a protegerse? A fortalecer el escudo que lo acompañará hasta el final de su reinado, sin saber, que la peor amenaza la tiene dentro del castillo, si, con el monstruo de las tres cabezas.

A diferencia de las otras fantasías, este monstruo no tiene súper poderes, no tiene hechizos que lo protejan y tampoco tiene habilidades para enfrentar a los caballeros que ya afilan sus espadas para enfrentarlo en la primera oportunidad; este monstruo tiene miedo, lloriquea todas las noches y aún así, se atreve a enfrentar a la prole sin saber qué de allí vendrá el emisario que blandirá una espada que le corte las alas para bajarlos de su nube y que la comarca entera pueda alimentarse con lo poco que quede del monstruo que atormenta las noches y los días de un rey que jamás debió ser.