• Héctor Colín

Pepenando con el Verde


La llegada de Luis Munguía a la cabeza estatal del Partido Verde, sorprendió a muchos, la capacidad política del ex diputado ha asombrado a quienes confían en que el ejercicio político es más importante que la eficacia como servidor público.

Como representante estatal del Verde, tenía la responsabilidad, primero, de ser correspondiente con las peticiones de quienes realmente mandan dentro del partido, quienes no aparecen en las fotos; después, su trabajo consistió en colocar piezas clave dentro de las secretarías y “delegaciones” para lograr el mejor funcionamiento del partido, pero, nadie contaba con la capacidad cognitiva de Luis Munguía que pondría en peligro el futuro del Partido Verde Ecologista de México en Jalisco.


De Rector a Porrista



En su afán de escuchar a los viejos que se le encuentra cerca, pero de quienes no se ha probado la capacidad, uno de los que le hablan al oido es el doctor Javier Orozco Alvarado, ex rector del Centro Universitario de la Costa, quien después de no haber sido considerado en el partido de la UDG, se unió a las filas del PRI municipal en donde fue tratado como algo menos que una basura, y es que en aquel entonces, quienes tomaban las decisiones dentro del PRI, conocían los antecedentes de Orozco Alvarado y la capacidad política sobrevalorada; solitario y cabizbajo, dejó la rectoría del CUC para terminar siendo nadie y políticamente, menos.


A Orozco, también lo corrieron de Morena, ya no hace falta decir por qué.


En la recolección de basura que hizo Luis Munguia para fortalecer su anterior campaña, se encontró al doctor Orozco, considerando que la carta del ex rector cuesta como tres pesos, Luis creyó que le abonaría tener a alguien con un título dentro de sus filas, entonces lo invitó, no funcionó ni siquiera para gestionar la titulación expedita e irregular del diputado que se dice arquitecto.


Hasta hace unos días, nadie supo nada de Orozco, hasta que Luis Munguia empezó a hacer movimientos en el partido verde en todo el estado. Justificada la colocación de Carlos Murguía en el municipio porque se le debe el favor y se le teme por la acumulación de información, buena y mala que tiene “la Changa” sobre Luis Munguía. Siempre hay que ser cuidadoso con quienes conocen temas que no queremos que se hagan públicos, sobretodo cuando aspiras a algo más.



En la zona metropolitana de Guadalajara ya entendieron que las aptitudes del nuevo dirigente no serán suficientes para llevar al verde por buen camino, y es que como espectadores, han visto las nuevas alianzas armadas por Munguía con algunos perfiles que no solo son inservibles para el ejercicio político, sino que son personajes con un “récord” cuestionable.

Como consecuencia de las sugerencias de Orozco Alvarado, Luis Munguía se hizo de los servicios de un sujeto de nombre Javier García, quien se encargó de colocarle al verse unos cuantos perfiles de políticos y políticas que han espantado a quienes confiaron en que el verde podía cambiar su destino.

Cleopatra Sandoval, hermana del exgobernador del estado, ejecutado en Puerto Vallarta por temas que aún se desconocen y con el perfil coloreado por el PRI, el perfil político de la nueva integrante no solo no le abonará al supuesto trabajo de Munguía en el verde, sino que terminará por alejar a quienes fortalecieron la campaña de Luis en la elección anterior.



En los nuevos nombramientos, la corrupción se asoma, al parecer, quien se integrará a las filas es el reconocido por sus escándalos Leonel Sandoval, padre del ex gobernador y quien siempre ha sido señalado por presuntas corruptelas, sin considerar que en Tlaquepaque esconde a una muchacha que con un sueldito de aviadora justifica su cariño.


El pasado universitario y trunco de Luis Munguía lo ha orillado echar mano de lo que encuentre, pepenando dentro de los conteneedores que todo mundo utilizó para enviar su basura, como Carlos Corona, ex líder de una de las federaciones universitarias, salido del PRI y conocido únicamente por los desmanes con los que amenazaban hace veinte años a la UDG, las fiestitas también eran buenas. Lo último que se supo de Carlos Corona fue el escándalo que provocó en el Congreso Local jalisciense por la utilización de dinero público para comprarse unos automóviles de lujo para sentirse más chingón. De esas filas salió Javier García, quien era el que le traía las cocas a Corona y que ahora es un líder de cartón al que Luis le ha confiado el armado de su estructura, motivado por la consejería del melolengo de Javier Orozco Alvarado.



La situación no pinta bien, las decisiones que se tomaron para colocar perfiles quemados e inútiles le costarán caro al Partido Verde en el estado, no hoy, tampoco mañana, sino en la contienda del 2024.