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Primero los Pobres

Toda la vida, AMLO ha predicado calle por calle al grito alto y sostenido de que “por el bien de todos, primero los pobres”. No estoy seguro de que haya sucedido esto toda la vida del presidente Andrés Manuel López Obrador, mientras se paseaba por los pasillos de los diferentes partidos políticos que lo vieron crecer como una amenaza y lo dejaron irse en cada oportunidad, pero en lo que respecta a mi tiempo de vida consiente, sí, siempre ha dicho que su política se sustenta en decisiones y acciones que afectarían primero a los pobres.



Nunca dijo que les haría bien, tampoco mal, solo dijo que por el bien de todos, primero los pobres, tampoco dijo para qué serían primero y nunca le entendimos hasta ahora.


Ayer fui al mercado, me di cuenta de lo que el presidente intenta hacer sin aparentar decirlo. Las políticas socialistas fundamentan su estabilidad en mantener al margen la pobreza de sus pueblos, encontrando el equilibrio en la creación de una necesidad básica de los gobernados con muchas dificultades para satisfacerlas, manipulando las condiciones por medio de políticas públicas que van en contra de la lógica y optando por un discurso confuso para cualquiera, es decir que, AMLO ha manipulado el sistema financiero, el educativo, el de salud, el de cultura, a su antojo y en contra del pueblo, con la implementación de estrategias que obstaculizan el crecimiento y el desarrollo.


No hay nada más frustrante para un político que tener ciudadanos con estabilidad emocional y financiera, por ello, el Peje ha optado por limitar el acceso a la educación reduciendo el presupuesto a las escuelas con el viejo pretexto de la existencia de corrupción en el sistema educativo.



Muchos aplaudieron la batalla que le ganó el Peje a los empresarios al incrementar el salario mínimo a los empleados, sin justificar mayor producción para las empresas, por lo que los despidos se fueron al cielo y las cifras marcaron a AMLO como un mal presidente desde entonces, todo a pesar de los adeptos ganados con el sector obrero. La capacidad de emprender nuevos negocios tenía un nuevo obstáculo en el horizonte, los balances financieros ya no salen, porque la producción del país impide mantener a los mismos empleados que se tenían antes, por lo que los empleos perdidos no se recuperaron nunca.


Cuando dijo que la pandemia le había caído como anillo al dedo, se relamía los bigotes con la cantidad de cheques que firmaría como “apoyo” a la población afectada, sabiendo que estos apoyos jamás llegarían a donde se necesitaban, desviándose miles de millones de pesos al bolsillo de quién sabe quien.

En ese momento, el país no atravesaría su peor crisis, los análisis financieros al respecto vislumbraban una catástrofe que se polarizaría solo con la cifra de muertos y no la de dependientes mexicanos damnificados por una crisis nacional que se relacionaba injustamente con la mundial. Para ese entonces, AMLO tuvo oportunidad de implementar políticas públicas que abonaran a que la crisis no creciera, pero qué hizo, lo contrario, complicar la situación, preocupándose por las políticas ambientales con reformas energéticas que ningún beneficio distrayéndose en eso en aquel momento.



AMLO quiere más pobres y más pendejos, sabe que el orgullo de sus seguidores es más doloroso que el hambre de sus familias, más delicado que los temas de salud de los mexicanos que no tienen acceso a los servicios médicos que antes se garantizaban para todos. Los Chairos siguen justificando al presidente mientras compran menos jitomates por lo que pagaban antes, ya no hay carne en la casa y muchos han vuelto a los fogones con leña, los mexicanos caminan con los zapatos rotos para asistir a una plática de adoctrinamiento para no sentirse mal por no poder cubrir sus necesidades básicas, los calcetines son cada vez más delgados y el costo del camión para ir a trabajar ya duele en el bolsillo.


Primero los pobres, a esos hay que multiplicar, a ellos hay que llegarle al corazón mientras se les vacía el estómago y se les desgastan más los calzones. Las políticas públicas de Morena son las peores que el PRI haya alguna vez imaginado, el conservadurismo de Morena es el más recalcitrante que el PAN hubiera imaginado alguna vez implementar en sus mensajes.


AMLO es el héroe de los ilegales, el ejemplo de los corruptos, el orgullo de los mediocres, el dios de los huevones y el maestro del cinismo. Hoy debemos aprender a defender la comida de nuestra gente, a mantener alzados los ladrillos de nuestros hogares mientras el presidente destruye las condiciones de los mexicanos.


La canasta básica ya no es básica, el salario que aumentó ya no alcanza y el gobierno somete las condiciones de los empresarios obligándolos a cerrar para no contraer más compromisos con sus empleados, sabiendo que en el futuro solo hay crisis y ya no alcanzará para sus salarios.


Los empresarios debemos pagarles más a nuestros empleados mientras que el país no genera las condiciones para que las empresas puedan ganar más, porque no hay incentivos, no hay promoción al turismo y el dinero no circula, no hay energías limpias que nos permitan ahorrar dinero, las condiciones de las calles empeoran el trabajo de las empresas y la crisis económica agudiza la delincuencia que desgasta no solo a los empresarios, sino a todo el pueblo, la educación de los nuevos empleados no es suficiente y se debe cumplir con la parte que el gobierno hoy no garantiza.


La mitad de las ganancias de las empresas se va en impuestos, por lo que los malabares financieros estresan todos los días a los empresarios porque la mitad de lo que ganamos se va en pagar las mañaneras, las becas de los NiNis y los estadios de béisbol. Si, la mitad de lo que ganamos todos los días se va a la mierda.


Hoy, en el horizonte no se ven mejoras, en los municipios que son gobernados por Morena la situación es similar, no hay por dónde porque las estrategias no funcionan en lo más básico.


Estábamos mejor cuando estábamos peor. Ayer escuché la frase y me parece atinada, antes, cuando los corruptos se robaban todo, alcanzaba el dinero para más, había servicios de salud, educación medio mamable y la delincuencia no nos espantaba el sueño, incluso dentro de casa. Hoy, que no hay corrupción ni robos, no hay dinero para nada.


Cada vez seremos más pobres y espero no más pendejos.