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  • Héctor Colín

El Mejor Alcalde del Mundo




Cómo no aprovecharía este día de ayer para agradecerle al Profe Michel, alcaldito de Puerto Vallarta por demostrarnos que todo se puede superar, por habernos introducido a sus hijos y lo peor de ellos mismos, por habernos despojado de todo lo bueno que creíamos tener gracias a la benevolencia de un lugar como Puerto Vallarta.

 

Las mejores lecciones de vida son aquellas que te orillan a la frustración, la desesperación, la desesperanza, el hambre, la ira, la decepción, la revancha y algunos otros sentimientos que fortalecen el espíritu, el cuerpo y la mente al grado de convertirse en la catapulta de una nueva forma de vida basada en la perseverancia y la concentrada disciplina.

 

Hace unos días pensaba en lo generoso que se volvió el gobierno de Morena en Puerto Vallarta hacia sus ciudadanos, y es que con ellos aprendimos a bañarnos menos y más rápido, a no juntar trastes y evitar ensuciar la ropa, a no manchar los zapatos y cuidar el cabello lavándolo sólo dos veces por semana, aprendimos a acumular agua y a racionarla, a ser disciplinados con los horarios y coordinarlos con la lavadora, entendimos que había que cuidar el agua no porque se estuviera acabando, sino porque el Profe Michel tiene en sus hijos sembrada la esperanza de hacerse millonarios con el agua gratis que maman de Puerto Vallarta y que le venden a los vallartenses. Por eso, gracias.

 

Detenido en un semáforo coordinado por un tránsito entendí que no había porqué tener semáforos, con el tiempo se matarían los irresponsables, se accidentarían los imprudentes y quedaríamos nada más los que sí aprendimos a manejar para ser abusados por los agentes de tránsito que el hijo del Profe manda a “asaltar” ordenándole a la melolenga de vialidad municipal una cuota por mordida. Entendimos que no necesitamos semáforos, calles dignas ni topes, los letreros tampoco son prioridad, y no es porque no tengamos dinero en el municipio, porque el gueyón del alcalde se encargó de subir los impuestos, elevar el plan de ingresos del gobierno municipal y de mamarse todo el dinero en quién sabe qué.

 

Nos acostumbramos a no ver obras importantes, a no ver parches, a no ver calles limpias y pintadas, no las necesitamos y eso nos ha hecho sentir satisfechos con lo que tenemos, no hace falta tener una calle buena cuando no alcanza para un carro digno, cuando en las colonias da igual si te empolvas caminando, te raspas los zapatos en el camión y terminas dándole una pasada con una esponja para no salir regañado del trabajo.

 

Nos acostumbramos a no ver las sesiones de cabildo porque se convirtieron en un circo de burros, en una batalla de malos contra pendejos, de corruptos contra cómplices, de novatos contra un anciano sin idea, sin vida, sin juicio, sin memoria. Lo mismo sucedió en el ayuntamiento, el gobierno se volvió gris, tintado de rojo por la muerte del más cercano al Profe, quien lo llevó a la alcaldía y a quien al final negó, traicionando su palabra. Gobierno gris con alcalde inepto, así es como funciona hoy, los empresarios de Vallarta están hartos del atropello, del abuso, de las cuotas de cientos de miles de pesos que cobra el pendejo del hijo del Profe Michel por una cita para ser asaltados. Y es que a la fiscalía tendrán que rendirle cuentas sobre los miles de pesos que se piden por una cita para ir a pedirle a El Chuyín el permiso de funcionamiento, construcción lo que sea que deba permitir el ayuntamiento de Luis Alberto Michel Rodríguez.

 

Pedro Castillo en Comunicación social tendrá que rendir cuentas sobre el desfalco, sobre las facturas falsas con las que se deshacen del dinero que debería destinarse con un objetivo de interés común. La cárcel los espera y la portada les guardaré.

 




Con el Profe aprendimos a no pedir más, no se puede, no hay, no se le puede exigir truco nuevo a perro viejo, a perro enfermo, a perro amarrado y garrapatiento, y es que no se dio cuenta nunca que su cuerpo está lleno de garrapatas que le chupan la sangre, que tienen su mismo apellido y algunos con los que comparte el vehículo, la casa, la oficina y no sé qué más.

 

Hay mucho qué hablar, hay que destapar la cloaca del DIF, de padrón y licencias, de obras públicas. Incluso hay que indagar sobre el registro de la hija, la esposa y la intentona de su hijo en la búsqueda de una candidatura. No se me distraigan, yo si quiero ver al Profe Michel de nuevo en la boleta, lo quiero ver salir a la calle a pedir el voto, quiero ver a su hijo soltar el dinero fruto del desfalco y la extorsión para intentar que el alcaldito se reelija, eso quiero verlo, la candidatura se la merece y Puerto Vallarta merece la revancha sobre la pendejada que cometió en la elección anterior.

 

 

Ay!, ya viene mi camión, mañana le sigo…

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