• Héctor Colín

El Otro San Felipe

Tour express por Baja California…


Hay dos San Felipes que yo conozco y están a muchísimos kilómetros de distancia entre ellos, uno se encuentra en Yucatán y otro en Baja California, ambos totalmente distintos y dignos de los mejores viajeros aventureros.



El plan no estaba armado, sólo conocíamos la fecha de nuestro vuelo de regreso y era todo lo que necesitábamos. Instalados en Tijuana y sin nada qué hacer, el recorrido empezaba relativamente bien debido a que las fechas elevaron los precios del arrendamiento de los vehículos y nos machacaron el bolsillo; sin importar mucho porque al final, uno que es pata de “perro desquita” muchísimo el precio del vehículo de renta si agarras monte sin saber incluso hacia dónde vas.



Siempre lo he dicho, rentar un carro no es caro, lo costoso es viajar para hacerte pendejo y tomar tours carísimos, cansados y en los que no aprendes nada porque no te esfuerzas por investigar dónde comer, dónde dormir, a dónde ir al baño o dónde echar gasolina sin arriesgarte a quedarte en el camino varado. Si calculas los costos del tour y lo comparas con el costo del vehículo de renta y la gasolina, sabrás que es mejor andar en carro para salir corriendo cuando se te pegue la gana y hacia donde se te antoje.



Ya con eso aclarado, tomamos Tijuana hacia Tecate, sin comer pero bien emocionados, en el Mcdonals nos desquitamos. Dirá usted, tanto lugar pa comer y terminar comiendose una hamburguesa mala, pues no es como usted cree, las hamburguesas del Mcdonals tienen lo que pocos restaurantes, en todos lados sabe igual y, aunque usted no lo crea, eso se agradece y se reconoce para tomarse en cuenta en una emergencia como la nuestra y es que el destino no era Tecate, Baja California, solo era una pasada para conocer por encimita el único Pueblo Mágico que tiene aquel estado fronterizo. Ida al baño y con la hamburguesa en el carro, las papas nos aligeraron el estrés de recorrer la Rumososa por la vía con cuota, claro, con las mejores vistas y las mejores condiciones para viajar manejando, comiendo y disfrutanto del paisaje desértico de la zona.



San Felipe, Baja California es pequeño, es el clásico pueblico que parece más sonorense que bajacaliforniano por las costumbres de su raza influída por su cercanía con Sonora y de la frontera con Estados Unidos. Con influencia gringa, el caserío polvoso del desierto es un clásico que se nota abandonado, las condiciones del clima son extremas, calor en el verano y frío en el invierno es lo más molesto para los visitantes. San Felipe tiene una playa preciosa, con el mar de Cortés o Golfo de California de frente y a 125 kilómetros de Puerto Peñasco, Sonora si usted es bueno para nadar.


San Felipe tiene poca gente y sobreviven de los visitantes de los fines de semana y algunos eventos nacionales con raza internacional que hacen parada en ese punto, competencias de carreras en el desierto, carreras de hombres, no como el Vallartazo.



La comida y el calor es lo que más resalta, el clima se vuelve insoportable en algún punto del día pero se compensa con la presencia constante de los expendios de cheve, de Tecates que sí saben buenas, no como las del Oxxo.


Para la comida no hay pierde, el malecón tiene una oferta en serio de comida “regional” llamémosle así porque es comida que se hace allí y le llaman regional pero de eso no tiene nada, lo más maravilloso del lugar es su cercanía con el mar y la benevolencia de este hacia sus pescadores, en esa zona del país se encuentra el mejor camarón del mundo, pescado fresco preparado sin pretenciones, respetado y a precio de mis sandalias.



Pedí unos camarones empanizados no sin antes preguntar por el tamaño porque me acordé de los camarones de mi compa Kompirry que son ligéramente más grandes que los censurados maruchanes. La muchacha me dijo que eran tamaño normal, así que no ma asusté hasta que me dijo que eran sólo 6 camarones.


Esperé un momento mientras Tecateaba. Llegaron mis camarones y supe que me había mamado porque también pedí 3 taquitos de camaron y pescado porque, si usted no lo sabe, los taquitos de pescado capeados son de aquella región de Baja California, no son receta priginal de los Marisma y se la pelean con El Machín, no, estos gueyes se los mal copiaron de allá y ni pa hacer trampa salieron buenos; hablando de buenos, mis taquitos estaban deliciosos, gracias al sabor de la tortilla de maíz y la manteca de cerdo donde fríen el pescado y los camarones, con mayonesa y limón, nada más. Les decía que llegaron mis camarones y me sorprendí, me mamé, estos eran del tamaño del envase pequeño de la Sal llamada La Fina. Aquellsas cosas eran cosa seria, deliciosos con limón, salsa huichol y más Tecatonas.



Corrimos del calor y nos refugiamos bajo el manto de un Morador de Rondo, de la codiciada cosecha del 2013.

Si no sabe de vinos, no opine y ALV.