• Héctor Colín

El Profe Hospitalizado


Como consecuencia de la tremenda hemorragia causada por el “peladón” de desta que le hicieron los regidores en la última sesión de cabildo el mes pasado.


Afilaron sus dientitos y sacaron las uñas cuando a los regidores les anunciaron la fecha y la hora de la sesión de cabildo para cerrar el mes de agosto y en la que según ellos, el tema toral sería la ley de ingresos del municipio, la cual dijeron que defenderían con uñas y dientes, palas y machetes en pro del desarrollo de los vallartenses, intención que se agradece pero que con el desarrollo del ejercicio del cabildo pues hubiera sido mejor que no nos ayudaran tanto, y es que la representación mal hecha termina por afectar y no por abonar.


Sacaron sus cuentas y se llamaron para unirse, para crear un bloque con el que obstaculizarían cualquier intención del alcalde por subir el costo de la vida en Puerto Vallarta, en realidad la “alianza” entre verdes y Morenos era para ir en contra de cualquier cosa que dijera el alcalde; sin importar el argumento y las intenciones del alcaldito, los regidores iban dispuestos a decirle no a todo a costa de lo que fuera.


Existe una tortuga de nombre Jonathan y es reconocida por su longevidad, vive allá en la isla de Santa Elena, un animal de 190 años que dicen que tiene y ha logrado su vejez gracias a que, en pocas palabras, le vale madres lo que suceda en el mundo, no se estresa. Su dieta es la misma desde hace casi dos siglos y continúa funcionando como su instinto le marca, lento y pausado, sin tropiezos y sin presiones, enfocándose solo en lo importante sin permitir que nada ni nadie le afecte el ánimo que desgastaría su vetustez.


Debemos recordar que el alcalde tiene casi 80 años, parece que tiene 254 pero no, tiene apenas ocho décadas de edad y he llegado a tal número gracias a que todo le vale madres, a que su dieta es similar a la de Jonathan y que su caminar es lento y pausado, así como su forma de hablar y quizás de pensar, por eso todo se le resbala.



Es entonces cuando el cálculo de la estrategia debe replantearse por parte de los regidores, sobretodo en una sesión de cabildo que duró diez horas en terminar y en el que se tocaron temas de todo tipo, todos los asuntos que al alcalde siempre le han valido tres hectáreas de cacahuates.


Como sabíamos que sería la película, Parguito Sánchez al parecer presionó a su equipo de abogados y mercadeo de tres pesos para preparar todo el arsenal que sería utilizado en contra del alcalde, no a favor de los vallartenses sino para capitalizar su interés político de trascender a chingazos, igual que Carla Esparza.


Pues bueno, como resultado de sus tediosas y enfadosas sesiones de cabildo desde que empezó esta mediocre administración, los ciudadanos ya no siguen el trabajo de los regidores, ya no esperamos nada del alcalde y sus directores y obviamente ya nadie quiere verlos ni en pintura, por esa razón, la transmisión de la sesión no llegó a ningún lado a pesar de la importancia que tiene un evento como este, relevante por qué allí se tocan temas de interés general para los vallartenses y se manosean como si hablaran de banalidades.


Pues bueno, Parguito continuo con la necedad de conocer los números que el alcalde no le esconde porque seguramente el Profe ni los conoce, la austeridad de su vejez no le alcanzará para dimensionar la lana que tienen los vallartenses en la bolsa y quizás está permitiendo que alguien más le meta mano, pero ese es tema de quien tiene la responsabilidad de defendernos.


Bueno, voy a dejar lo poco importante para entrarle a lo chistoso.


Nuevamente Carla Esparza da show, y por si fuera poco, se le suman algunos al parecer igual de sonsos.


Antes de entrarle al tema quiero aclarar algo importante para evitar que se me confundan y quieran señalarme como alguien que violenta a la mujer, a mi me valen madre las preferencias de cada persona y creo que el género no influye en nada en las decisiones que deben tomarse para bien por Puerto Vallarta. La naturaleza de mi crítica sienta sus bases en la responsabilidad de los regidores y su actuar cómico que no tiene nada que ver con sus gustos o preferencias.


Decía pues que Carla Esparza volvió a dar chou, alguien le metió en la cabeza que los ciudadanos tienen que medir sus preguntitas cuando se trata de transparencia, y es que al parecer le molestó que alguien se haya atrevido a preguntar si la regidora tiene capacidad para ejercer el puesto, lo que evidentemente debería ser un no, si el que pregunta le dedica un día a seguir las actividades PÚBLICAS de la regidora y los regidores, la molestia fue tal, que al parecer increpó al encargado del despacho de la transparencia del municipio porque la pregunta le ofendió, sin embargo, en la sesión pública se atrevió a cuestionar con el mismo tema a sus compañeros regidores. Ejemplo, no me gusta que me digan pendejo, pendejos, me ofende que me pregunten pero dejen les pregunto, así de estúpido fue el argumento. Necesita cambiar de asesores y le falta un buen abogado que le ayude a evitar exhibirse de esa forma.


Pero allí no paró el asunto, la regidora Lupita Guerrero se sumó al reclamo, se alió con Carla Esparza y crearon un pequeño bloque de funcionarios molestos porque son cuestionados demasiadas veces. La incomodidad fue motivada porque al parecer las regidores reciben muchísimas solicitudes de información, por lo que habría que aclararles que, si el ciudadano tiene una pregunta, por muy pendeja que esta sea, existen argumentos para responder y existe también la obligación del funcionario de contestar a la brevedad, sin importar qué tan pendeja sea la pregunta, pero no le entienden ni lo entenderán, porque están trepadas en un ladrillo que al parecer las ha encandilado y les durará poco.


Tiene Carla la capacidad para ejercer le regiduría, claramente si, porque la posición no requiere estudios, ni los más básicos, no requiere experiencia, tampoco se exige un IQ mínimo, ni siquiera se les pide bañarse, allí está Ruperto de ejemplo, no se les pide que sepan hablar o leer, no se les cuestiona el género o equipo de fútbol favorito, así que, incluso la tortuga Jonathan podría ser regidor y quizás logre hacerlo mejor que los muchachos que nos representan.