• Héctor Colín

Los Juguetes del Gober


Diego Franco, Lupita Guerrero, Candelaria Tovar y el Melolengo del MC.

Para jugarle al listo y parecerlo, lo primero qué hay que hacer es encontrar un pendejo, o varios. El juego del soberbio así es, si eres medio feo, para no parecer tanto, la tarea principal es encontrarte un par de amigos más feos que tú para que te acompañen a todos lados y eso te ayude a sobresalir como el menos peor.

En este juego, la tarea es sencilla, sobretodo cuando eres gobernador o alcaldesa, porque lejos de ser apreciable por inteligente, guapo o buena onda, lo eres por las facultades que la constitución te otorgó como líder político.

Enrique Alfaro Ramírez ha practicado mucho su juego de parecer más de lo que en realidad es, para eso, se ha aliado de un pendejo, un medio vivo o un feo por región, por tarea o por tema; desde atrás, la manipulación de Hugo Luna ha operado las más perversas estrategias para conseguirle al Gobernador el respiro que necesita antes de irse, por ello, Alfaro no se ha pronunciado ni en privado ni en público, por su favorito a la sucesión, y es que el argumento que trae manoseado es que todavía no es tiempo de describir a su delfín, justificado en parte por el peligro que representa para el sustituto su exhibición pública como un objetivo político para madrear en lo mediático.


En la tarea de encontrar a los más sumisos, leales y obedientes, por no decir pendejitos de Puerto Vallarta, el gobernador ha enviado en repetidas ocasiones a una serie de personajes identificados con la gestión estatal jalisciense con tareas distintas, la jefa de gabinete, la secretaria de turismo y como cola de perro, envío a José Manuel Romo Parra, nuevo coordinador estatal del partido Movimiento Ciudadano en Jalisco, estos enviados “especiales”, llegaron con la consigna de apapachar con café y promesas incumplidas a quienes quedaron naufragando en la elección anterior, Lupita Guerrero y Diego Franco principalmente, y quienes mantienen, para sí mismos, un liderazgo político y social que forjaron en las calles donde no se para la gente que le opera al gobernador, por ello, la consigna de encontrar pendejos para Alfaro, al parecer iba bien, hasta que Manuel Romo, evidenciando que se le cayó a la partera, hizo pública una reunión de la que se inventaron muchas versiones, todas raras y quizás ninguna acertada.


En su afán de hacer públicos sus movimientos políticos pendejos, Manuel Romo se atrevió a convocar a una rueda de prensa, esa que le mata el hambre a la perrada que no lee, no le entiende y que tienen oficinas dentro del ayuntamiento para no pagar renta, la difusión no fue por buen camino, y para colmo, apalearon a Lupita porque la relacionaron con la campaña mal hecha para socializar la “verificación vehicular” que se ha convertido en una tremenda bronca para Alfaro. Como político novato, el melolengo de Romo se tomó la foto con Lupita, Diego y doña Cande y pegó un texto que se convertiría en el hazme reír del círculo rojo y en un tabique con el que se estructurará una tumba política para su proyecto en Puerto Vallarta.



Se transcribe: Movimiento Ciudadano está definiendo, a partir de este momento, una ruta en conjunto con los regidores y cientos de ciudadanos que han manifestado su preocupación por lo que están viendo en #PuertoVallarta, para recuperar su municipio.


nota: si usted le entiende a esto, explíqueme.


Estamos buscando a la sociedad en general, con la experiencia que tienen nuestros políticos, pero también con lo que pueda aportar la gente, la iniciativa privada y la sociedad civil organizada, para saber lo que tenemos que hacer para que Vallarta tenga mejores gobiernos y un relanzamiento en el 2024.


Nota: lo que Romo quiso decir, es que no tienen ni una chingada idea de cuáles son los problemas, mucho menos las soluciones y de conocer a las personas que pudieran ayudar a la solución de los problemas pues ni hablamos.


Pa empezar, para pensar en mejores gobiernos se necesita descartar a los políticos de guayabera, a los que se engominan la cabeza y no salen del aire acondicionado, a esos como Romo, como Castañeda, como Lemus que no se despeinan, no sudan, no viven la realidad y que jamás entenderían las necesidades de un pueblo que está sumido en la jodidez, gracias a que las personas hoy aborrecen a esos políticos. Y ni se emocionen en Morena, porque los políticos mugrosos y en camión tampoco son la solución.



Alcaldes de Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco.
Pablo Lemus, el Gobernador, José Frangie y Salvador Zamora.

Con sus pendejos identificados en Puerto Vallarta, el gobernador estira la liga, manteniéndolos desinformamos, fuera de su manto protector y usados como mini plataformas para lucirse él.

De la inútil secretaría de turismo ni hablamos, seguro usted está igual que yo y ni la conoce, así de irrelevante es su credencial, su trabajo y su influencia en lo que le toca hacer. La jefa de gabinete igual, ni picha, ni cacha, ni deja batear, más de lo mismo, y tampoco se vuelen los morenistas porque allí tienen metido al mano larga de “El Chuyín”.

Pues bueno, se dice que Pablo Lemus, como favorito de los políticos que si chambean, no ha tomado la decisión de quedarse o largarse de su partido, jugando lo mismo que el gobernador pero de forma más discreta, no es tiempo, dicen.

Manuel Romo, como líder político de las borracheras de Alfaro, quedó chiquito en Vallarta y eso que se enfrentó a una prensa que solo hace una comida al día y tiene la Prepa trunca. Los operadores vallartenses del Movimiento Ciudadano tienen una alternativa y no seré yo quien los informe, los convenza y quizás los acompañe por un cafecito.


Quedé en hablar de la verificación pero sería ayudarle a Alfaro, ciertamente, las condiciones ambientales en el planeta requieren de este tipo de medidas, pero con estrategias que se adapten a la forma de comprender la situación de cada uno de los ciudadanos de este país, pero debe considerarse entonces, que si las condiciones económicas de los ciudadanos no mejoran, la ansiedad y en hambre no les permitirá comprender lo importante que es empezar a cuidar el planeta, haciéndose cada quien responsable de sus carcachas.