¡Sífilis para Todos!
- Héctor Colín

- hace 2 días
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En medio de la polémica mundial que han desatado los pueblos víctimas del socialismo dictatorial porque Estados Unidos ha hecho lo que ningún otro país se había atrevido a hacer por la raza víctima en aquellos países, los políticos del Gobierno del Bien de Luis Munguía le compran a Puerto Vallarta una etiqueta que será difícil de portar, el hermanamiento con la Habana, Cuba. Sí, la declaratoria de HERMANDAD con una dictadura.

A quién chingados se le ocurrió la magnífica idea de hermanar a Puerto Vallarta con una ciudad víctima de una dictadura, con un pueblo sumido en las consecuencias del comunismo, con un sistema de salud disfuncional, sin agua, sin luz, con el alimento controlado por el gobierno, gente comiendo de lo que se encuentra en la basura, sin higiene pública, sin cultura que valga, sin dinero y sin valor económico hacia el resto del mundo, si se confundió en este punto, es porque la descripción de Cuba se parece mucho hoy a la de Puerto Vallarta.
Seamos sinceros, Cuba desde que la hambruna y la necesidad invadió a los isleños ha sido el paraíso para quienes gustan de actividades turísticas específicas y muy conocidas. La sífilis y la gonorrea son los souvenirs que trae el viajero desde Cuba, y es que se dice que puedes cambiar una pasta de dientes por una sesión de sexo salvaje, cualquier artículo básico del baño de cualquier mexicano sirve como moneda de cambio para relacionarse sexualmente con un cubano promedio y hambreado. Con una ración condicionada de un pan al día, cualquier regidor de Puerto Vallarta podría enredarse sexualmente con cualquier cubano, esa es la realidad que vive la isla, las medidas de la dictadura los orillan a estirar la mano y a dar las nalgas a cambio de unas monedas.
Se entiende el hermanamiento porque las condiciones son similares entre Puerto Vallarta y La Habana, la prostitución en el rancho se ha devaluado, el dinero que se gana en el empleo más antiguo de la historia del mundo ya no alcanza para la canasta básica. Hay basura acu acumulada en las esquinas, como muestra de solidaridad del gobierno para que la gente que menos tiene la vea como un bufete de dónde alimentarse.
Quien quiera que tenga la habilidad de hablarle de cerca al presidente municipal y convencerlo de seguir haciendo pendejadas tiene mi total respeto. Justo estaba limpiando mis zapatos para irme a peregrinar a Talpa en agradecimiento porque habían pasado más de 4 días sin pendejadas de Luis Munguía y me salieron con la brillante idea de hermanar al municipio con una ciudad que no tarda en ser invadida justamente por los gringos para liberar a la raza de la dictadura.
Lo mismo que pasó en Venezuela, con una estrategia de guerra muy antigua y eficaz, Estados Unidos ha establecido un bloqueo histórico a la isla para evitar a toda costa que la dictadura continúe funcionando, y es que en Cuba los gobernantes tienen el control total sobre lo que come, dice o hace la gente del pueblo.
Las intenciones de los países que habían mantenido el régimen comunista de Cuba, incluyendo a México han sido ya apretados por Donald Trump para limitar la “ayuda humanitaria”, a fin de presionar al régimen e inmolarlos para su desaparición, lo que liberaría al pueblo cubano de la pesadilla.
Con la mirada de Estados Unidos sobre la isla, con las tropas militares esperando cualquier señal de provocación o debilidad del régimen, nadie debería atreverse a ayudar, ser solidario o hermanarse con la dictadura. Y es que el gobierno de Luis Munguía firmó un acuerdo de hermanamiento con el gobierno, no con la gente, no con la ONU, no con las asociaciones que han pretendido ayudar a los ciudadanos cubanos, sino que firmaron con los DICTADORES mismos. No le caerá nada bien la noticia a Los Estados Unidos, quienes a mi muy humilde opinión, han hecho bien en Venezuela, hacen bien en Cuba y muy bien harían en echarle un ojo a nuestro rancho.
Les decía que ya no iré a Talpa porque Luis Munguía la volvió a cajetear y gacho. Como vallartense, no estoy de acuerdo con firmar NADA con una dictadura como la de Cuba, tampoco creo que el vallartense de a pie vea correcto el hecho de que nuestros políticos hayan firmado acuerdos de “cooperación” con cuba para ahorrarse una pasta de dientes e importarle sífilis y gonorrea a sus esposas después de su visita “diplomática”.
Jamás entendí ese pinche amor por la música de Silvio Rodríguez, nunca comprendí nada sobre la intención de vestirse como Fidel Castro. No pude descifrar el afán de los jóvenes de mi generación por hablar bien de un gobierno que reprimió a su pueblo al grado de matarlo de hambre, cuán humillado y desesperado hay que estar para firmar ahora un hermanamiento con Luis Munguía y su partido Verde.
Pónganse a trabajar. Por cierto que la obra que se inauguró en Los Llanitos la inició Arturo Dávalos y apenas pudieron terminarla. La obra de una cuadra en la zona centro de Puerto Vallarta prometió el alcaldito terminarla en dos semanas y han pasado ya tres meses, muestra primero de su ineptitud y luego de la dudosa realidad de su cédula como arquitecto.
Ya pa irme.

Muy triste estoy porque el Titi Bravo me eliminó de sus redes sociales, así que ahora me perderé esa tendencia a la baja de sus publicaciones. Y es que el regidor está confundido y le ha creído a creído a Luis Munguía que él será diputado en la próxima elección. En su lugar, guardaría el dinero que en efectivo le entrega el nuevo tesorero. Llévense lo que les quepa en la bolsa mientras puedan hacerlo. De tus likes como mis comentarios, no hay. No se asusten, la raza sabe que Hugo Robles está haciendo maromas para extraer el efectivo de las cajas. Por eso los regaña la raza.




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