• Rodrigo Aguilera

Vallarta, Munguía: Los Coletazos del Alfarismo


Las polémicas fotos que muestran a Del Toro inconforme con su cambio por Lemus

GUADALAJARA, Jalisco.- (Especial para SIEMPRE LIBRES) La muerte del alfarismo NO se dio cuando quedó claro que el sucesor planeado por el gobernador de Jalisco, Ismael del Toro, no tendría la capacidad de enfrentar el desafío de Morena en las urnas.

Se dio cuando en Vallarta el ingeniero Arturo Dávalos y su equipo le dejaron en claro que era con ellos o contra ellos la elección 2021.

Tras Dávalos los alcaldes se rebelaron y amenazaron con dejar solo al gobernador y su partido.

La muerte del Alfarismo llegó en Vallarta, con un grupo político sólido que impidió que el mandatario, en la cúspide misma de su poder los arrollara.

El ingeniero Dávalos tejió fino y aunque le coquetearon de Morena nunca cedió y se mantuvo firme en Movimiento Ciudadano.

La firmeza y capacidad del Grupo Vallarta de Arturo Dávalos y de su candidata a la alcaldía Lupita Guerrero obligaron también al gobernador a sentar al que parecía ser su aspirante, Luis Munguía.

Inesperadamente Luis se le salió del huacal a Alfaro y se fue por la libre a buscar espacio en cualquier partido que le permitiera jugar luego de lo que consideró una traición de su jefe político.


Enrique Alfaro y Luis Munguía en Vallarta se fincó el final del Alfarismo

Alfaro no le perdonó la ofensa y juró hacer todo lo que pudiera para tronarlo y, la amenaza se cumplió, en una clara venganza el IEPC Jalisco (controlado por Alfaro) buscó tronar la candidatura del Verde en Vallarta aduciendo que Munguía se había registrado para buscar la alcaldía por el instituto naranja. Cosa que Luis niega.

Alfaro se vengó así al peor de los viejos estilos de quien fuera su leal operador en la región. Regresando la política a los tiempos en que los gobernadores controlaban todo: Partido, instituciones electorales y hasta tribunales.

De nuevo Alfaro se equivoca al meterse en el tema de Vallarta en lo político, bajar a Luis Munguía de la contienda pondría en un escenario de competencia prácticamente uno a uno Morena contra emecé. Para variar el grupo del Ingeniero Dávalos tendrá que enfrentar los errores políticos del gobernador que nomás no supo controlar a quien siempre se presentó como su candidato.


No Nada más Vallarta


El proyecto que había trazado el grupo político de Enrique Alfaro en Jalisco se habría visto frustrado con la renuncia intempestiva de Ismael del Toro a la candidatura por la alcaldía tapatía; su sustituto, Pablo Lemus, no le garantiza obediencia absoluta al alfarismo, pero sí competitividad ante Morena

La sustitución de último minuto que tuvo que hacer el partido Movimiento Ciudadano (MC) de su candidato por Guadalajara, Ismael del Toro Castro, por su nuevo abanderado, Pablo Lemus Navarro, se ha interpretado en Jalisco como el probable fin del proyecto de poder transexenal que habían trazado Enrique Alfaro Ramírez y su grupo político.

Hasta antes de que Del Toro Castro renunciara intempestivamente a su candidatura por la alcaldía de Guadalajara, donde pretendía ser reelecto, se preveía que buscaría posteriormente la postulación por la gubernatura en el 2024 para tomar la estafeta de su amigo y jefe político, el gobernador Enrique Alfaro

Durante su gestión como alcalde de Guadalajara, iniciada en 2018, Del Toro Castro renunció a tener una voz propia ante los grandes problemas del estado, siempre secundando los designios del gobernador; caso contrario al de Lemus Navarro, quien como alcalde de Zapopan se interesó por volver públicas sus diferencias con Alfaro.

Por eso se daba por supuesto que una posible gubernatura en manos de Del Toro en el próximo sexenio, en realidad habría sido un “Maximato” de Alfaro Ramírez gobernando detrás del trono, aun después de haber concluido con su mandato formal al frente del Poder Ejecutivo.

Ante la independencia que ha exhibido Lemus Navarro en sus dos periodos como alcalde de Zapopan —de 2015 a 2021—, al grado de que se especuló que podría migrar al partido Morena, el gran rival del MC en este proceso electoral, y sus intenciones abiertas de ser gobernador, lo que se ha advertido es que una gubernatura bajo sus riendas no daría cabida al “Maximato” alfarista.

“No vengo aquí a sustituir a nadie, no, no, no, no, yo vengo aquí a hacer equipo, vengo incluso, como se lo pedí en lo personal a Ismael, que siga cerca de nosotros, yo le pedí a Ismael que no se vaya, que si hoy su responsabilidad principal está en su casa, está en su familia, que no nos deje porque yo necesito mucho a Ismael como amigo y como político”, dijo Lemus Navarro el pasado 18 de marzo, cuando se oficializó el cambio.

Dos días antes, el 16 de marzo, Del Toro Castro anunció su renuncia a la reelección de Guadalajara y así a la plataforma más codiciada en todo Jalisco para la búsqueda de la gubernatura.

“Renuncio a la candidatura de Movimiento Ciudadano del municipio de Guadalajara porque en esta condición de poner en primer lugar a la familia, y en una circunstancia en la que mi pequeña hija requiere una atención médica especial, voy a estar al frente de mi familia, al lado de mi esposa y atendiendo la prioridad de mi vida y el motor de mi vida que es mis hijas y mi esposa”, dijo.

El proyecto de poder transexenal que habría trazado el grupo político del gobernador, Alfaro Ramírez, del cual se ha hablado mucho en los últimos días en Jalisco, ha tenido una de sus principales expresiones en la cooptación que el partido MC ha logrado del Poder Judicial del Estado.

Aún luego de que Alfaro Ramírez haya finalizado su sexenio al frente del Poder Ejecutivo, su influencia en el Poder Judicial del Estado seguirá siendo determinante, gracias a los magistrados y miembros del Consejo de la Judicatura que MC ha logrado colocar en los últimos meses, a través del Congreso estatal.

El 19 de junio de 2020 el Congreso eligió a tres nuevos miembros del Consejo de la Judicatura que no reunían los requisitos de elegibilidad y pasando por alto la Constitución local, dos de ellos considerados cuotas de MC: Tatiana Esther Anaya Zúñiga, y Gabhdiel Iván Novia Cruz.

Posteriormente, el 15 de diciembre de 2020, al asignarse nueve magistraturas del Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco (STJ), seis de ellas terminaron en manos de personas vinculadas a MC, destacando el caso de Adrián Talamantes Lobato, quien fungía como consejero jurídico de Alfaro Ramírez. Ese mismo día se designaba como presidente del STJ a Daniel Espinosa Licón, quien tuvo el respaldo del Ejecutivo.

La injerencia del Poder Ejecutivo sobre el Judicial ya se había hecho notar desde el 2 de octubre de 2019, cuando el STJ revocó un acuerdo que había aprobado meses antes, en julio, y en el que se optaba por impugnar ante la Corte la reforma judicial que había impulsado el gobernador; así, repentinamente el Poder Judicial reculaba en su decisión de combatir la reforma alfarista.

Aquel día, el gobernador celebró el desistimiento judicial al decir que “(esta decisión) merece el reconocimiento de todos, porque más allá de una discusión jurídica, los magistrados que hoy aprobaron este acuerdo entendieron que hay un asunto ético y moral que debería de haberse ponderado correctamente”.

Una encuesta elaborada por Massive Caller, el 23 de marzo, muestra que la competencia por Guadalajara entre el candidato de MC, Lemus Navarro, y el de Morena, Carlos Lomelí Bolaños, está muy cerrada y con apenas unos puntos de diferencia a favor del primero (28.9%) con respecto al morenista (26.8%).

Justo por ello se ha señalado que una de las probables motivaciones detrás de la selección de Lemus Navarro para sustituir a del Toro Castro, aun cuando aquel no garantiza una obediencia absoluta al grupo alfarista, es que el partido MC carecía de otra carta lo suficientemente competitiva como para hacerle frente a la amenaza que le representa Morena.

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