• Rodrigo Aguilera

Alfaro y su Candidato ¡de Morena!


PUERTO VALLARTA Jalisco.- (Especial para SIEMPRE LIBRES) Cada vez son más las pistas que apuntan a que el gobernadorzuelo Enrique Alfaro nomás no se resigna a soltar el control político de Vallarta. Primero fingió un pleito con el ahora candidato del Verde, Luis Munguía para "deslindarse" de él, fingió también "apoyar" al Grupo Vallarta de Arturo Dávalos (pero le impuso lanzar a la candidatura a una mujer) mientras su operador Salvador Llamas se integró a la campaña del miado mioreno Luis Michel como coordinador.

Salvador Llamas maneja dinero de procedencia inexplicable con el que paga a algunos medios de comunicación locales, mantiene un tren de vida de millonario y, además, se moviliza en camionetas placosas con una escolta de por lo menos cuatro individuos armados.

Llamas es en los hechos el verdadero candidato de Miorena, la versión del partido guinda con el cuasi octogenario Michel como fachada pero, en realidad es Llamas quien da ruedas de prensa, instrucciones de campaña y maneja la estrategia del vetusto títere que aparece en la boleta.

Como se ha denunciado Llamas es partícipe, junto con el lacra senador José Narro, del cochinero que se volvió el proceso interno de Morena en particular en Vallarta, el cual se mantiene impugnado.


La División en Morena

Vallarta, Otro Elemento


En la más reciente rueda de prensa de los tres candidatos de Morena en Vallarta fue patente la división que existe entre ellos. Burrito Blancas, quien va por la diputación federal ha marcado su distancia totalmente de Luis miado Michel y su grupo, así como de la antiobradorista Yussara Canales. En privado Burrito se queja de los modos y formas de los nuevos patrones y jefes de Luis Miado Michel a quien manipulan groseramente e incluso le obligan a leer papeles para evitar que el anciano exhiba sus limitaciones y el triste hecho de que, como se dice coloquialmente, ya no le sube el agua al tinaco.


Mariachis, más Pistas

de la Traición de Alfaro


Otro de los asuntos que apuntan a la intromisión de Enrique Alfaro y de su traición a sus compañeros de partido y que aporta más pistas al paulatino morenaje del gobernadorzuelo de Jalisco es el permitir que el equipo obradorista de beisbol, Mariachis de Jalisco, se convierta en competencia directa de los otrora campeones Charros.

Alfaro está distante también de su prestanombres en la alcaldía, Ismael del Toro, a quien bajó a la mala y violentamente de la posibilidad de reelegirse y de quien aparentemente recibió la estafeta, Pablo Lemus.

Las acciones de Alfaro apuntan a que busca, de forma oculta, apoyar a la llamada Cuarta Transformación, ya sea como en Vallarta, de forma descarada con uno de sus operadores políticos, Salvador Llamas o en Guadalajara dejándole el campo libre a los adversarios de lo que fuera su feudo, el área metropolitana de Guadalajara.

Pese a las resistencias iniciales del gobierno naranja de Enrique Alfaro, vigentes todavía en diciembre pasado cuando los ahora alcaldes con licencia de Zapopan, Pablo Lemús, como el de Guadalajara, Ismael del Toro, salieron a mostrar su desacuerdo con que el nuevo equipo de beisbol Mariachis, cercano a la 4T, jugara en el Charro Park, argumentando que los términos del comodato con el que la autoridad municipal cedió el ex estadio panamericano de atletismo al Consejo Estatal para el Fomento Deportivo (CODE) no lo permitían. Pero algo cambió y ahora todo indica que las puertas de este inmueble deportivo se abrirán de par en par para este nuevo equipo beisbolero local.

Para eso ayudará lo ocurrido con los directivos del equipo Charros, quienes en un principio querían cobrar a Mariachis por prestarles el que creían y manejaban como su estadio desde el 2014, pero que en pleno día de asueto, el pasado miércoles 5 de mayo, les fue requerido por el Gobierno estatal.

Este abrupto desenlace, ejecutado por media centena de empleados públicos del CODE que llegaron a las 07:30 horas rompiendo cadenas de las puertas, impidiendo la entrada a directivos y empleados del equipo tapatío y cambiando las chapas de las oficinas para retomar el control del inmueble, se veía venir desde el rompimiento de la exitosa dupla Salvador Quirarte como presidente y accionista mayoritario del equipo, y Armando Navarro como vicepresidente y propietario de la marca. Juntos consiguieron el respaldo absoluto del extinto gobernador Aristóteles Sandoval y convencieron a un grupo de 10 empresarios de invertir para regresar a Jalisco a la Liga Mexicana del Pacífico hace siete años. Desde inicios de este año, el Gobierno estatal a través de Enrique Ibarra, secretario general de Gobierno y, al igual que el Presidente, un amante del beisbol, invitó a las partes en conflicto a resolver sus diferencias ya que, de lo contrario, harían valer los términos de la concesión del Estadio, que establecen que fuera de temporada el inmueble debe regresarse al Gobierno, cosa que nunca se había exigido, como finalmente pasó antier.

En diciembre del año pasado consigné aquí que, en medio de este no solucionado conflicto interno entre los accionistas de Charros de Jalisco, en el seno mismo de esa organización nació el proyecto que dio origen al equipo Mariachis de Guadalajara, que aún sin tener dónde jugar fue presentado el año pasado, junto con el equipo Águilas de Veracruz por el mismísimo Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, como los dos nuevos equipos de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), cuya temporada inicia en la segunda quincena de este mes. Ese anuncio no cayó nada bien al Gobierno alfarista y, en privado, reclamaban a los impulsores no haber tocado base primero con las autoridades locales.

Haber sido o no factor para que el Gobierno estatal recuperara el estadio, a Mariachis (propiedad de los también accionistas de Charros, Carlos Federico Valenzuela Gómez y Rafael Tejeda Palacios, amigos personales de uno de los hijos mayores de López Obrador, y quienes invitaron al proyecto a dos gigantes firmas tapatías: la farmacéutica PISA y la gasera Global Gas, que buscan a través del beisbol ayudarse a limar asperezas con AMLO), se le facilita la llegada al estadio con el desalojo temporal de Charros, con lo que que se refrenda la tregua que mantienen AMLO y Alfaro desde que MC no formó parte de la alianza opositora PAN-PRI-PRD, cosa que le reabrió la puerta de Palacio Nacional este año, y que ahora abre las puertas de este inmueble deportivo al equipo Mariachis, al que inicialmente se le cerraron cuando la relación entre el Presidente y el gobernador era más que tensa.

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